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martes, 22 de septiembre de 2009

Ponencia de Noam Chomsky en la UNAM, 21 de septiembre 09. Audio.


El momento unipolar y la era Obama

Noam Chomsky disertó este lunes sobre esta pregunta en una conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl, de la Universidad Autónoma de México, que fue transmitida en vivo por TV Unam y 12 televisoras públicas y universitarias que se enlazaron para enviar la señal a Aguascalientes, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala, Yucatán, Durango y Nuevo León, además de por La Jornada on line y Cubadebate. Chomsky fue a la capital mexicana a sumarse a las actividades por el 25 aniversario del diario La Jornada.


Lo puedes bajar aquí.

Noam Chomsky: “El caso de los Cinco es trágico, pero revelador de la hipocresía de EE.UU.” (+ Video y Audio)

Ciudad México, CUBADEBATE.- Noam Chomsky, el politólogo norteamericano más famoso del mundo, aseguró este lunes en México que el caso de los Cinco es un ejemplo de la hipócrita política del gobierno norteamericano contra el terrorismo y afirmó que, siguiendo la doctrina de Bush de bombardear a los países que albergan terroristas, Estados Unidos merecería también algo similar por proteger este tipo de criminales en ese país.

Chomsky explicó magistralmente el Caso de los Cinco en el intercambio de preguntas que sobrevino después de impartir una conferencia titulada “El momento unipolar y la era Obama”, en la Sala Nezahualcóyotl de la Universidad Autónoma de México (UNAM) con motivo del 25 aniversario del diario La Jornada.

El intelectual norteamericano reaccionó a una pregunta de José Pertierra, abogado que representa al gobierno de Venezuela en el caso de extradición del terrorista Luis Posada Carriles, invitado también por La Jornada a las actividades del aniversario.

Pertierra comentó en el plenario que le había impresionado una frase de Chomsky, expresada durante su conferencia, aquella en la que aseguró que la Ley norteamericana era “algo solemne y majestuoso”. “Una frase preñada de ironía -dijo Pertierra-, que tiene que ver con la manera en que la Casa Blanca ha manipulado el sistema judicial para escudarse detrás de este y llevar a cabo decisiones políticas, como las de permitir que el terrorista Luis Posada Carriles esté libre en Miami y que los Cinco cubanos antiterroristas permanezcan presos en cárceles norteamericanas con largas condenas. En ambos casos hubo una farsa judicial.”

Chomsky reaccionó con un llamado a la audiencia, “que seguramente conocerá más a los Cinco que los norteamericanos”, a entender que “este es un caso trágico, pero muy revelador de la hipocresía del gobierno norteamericano. Estados Unidos organizó toda suerte de actividades terroristas contra Cuba y todo tipo de violaciones. Cuba denunció estas actividades terroristas ante el gobierno de Clinton y el FBI se fue a La Habana, donde se le dio la información para detener estas acciones terroristas”.

¿Qué hizo el gobierno de los Estados Unidos?, preguntó Chomsky: “Arrestar a las personas que proveyeron esa información -a los Cinco cubanos-, que fueron sometidas a un vergonzoso juicio en Miami. El hecho real es que el juicio que le hicieron allí fue ridículo”, añadió.

Dirigiéndose a Pertierra, dijo: “Sí, definitivamente castigaron duramente a los luchadores contra el terrorismo y están protegiendo a algunos terroristas, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, que fueron los que organizaron la explosión del avión de Cubana en Barbados. La Casa Blanca puso en la cárcel a los Cinco con largas condenas, y a los terroristas les dio amnistía total.”

Recordó que “la doctrina Bush estableció que los gobiernos que protegieran a los terroristas eran tan terroristas como los terroristas. En nombre de esa premisa, bombardearon a varios países. ¿No creen que los Estados Unidos merecerían que los bombardearan porque tienen a los terroristas paseando libremente en las calles?”

Reiteró con ironía que “la Ley (en Estados Unidos) es un asunto muy ‘majestuoso’. En Estados Unidos casi nadie sabe del caso de los Cinco. He estado hablando de los Cinco en Boston, una ciudad muy culta e informada, y nadie sabía nada de este caso tremendo de violación de la Ley. En Estados Unidos no tenemos grupos activos que puedan levantar la voz para que la población conozca estos crímenes cometidos en nombre de la Ley y de espalda a la justicia.”

Y concluyó: “Como usted dijo lo que ha hecho el gobierno de Estados Unidos con el caso de los Cinco y de Posada Carriles es una farsa.”

Los Cinco -Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González- cumplieron este 12 de septiembre once años de prisión, después de ser condenados a largas condenas que van desde dos cadenas perpetuas hasta 15 años de privación de libertad. Luis Posada Carriles vive libre en Miami, después de un circo legal en el que ha sido acusado de mentiroso por la Fiscalía norteamericana, que tiene pruebas contundentes de su participación en acciones terroristas.

EL TERRORISMO DE ESTADO CONTRA CUBA SE MANTIENE

Chomsky dedicó a Cuba una mención especial en su conferencia, que se inició a las cinco de la tarde (hora de México) y concluyó pasadas las 7:30 pm, en una sala con unas 2 500 localidades, abarrotada de estudiantes. Para quienes no pudieron acceder al teatro, se habilitaron pantallas en locales adyacentes de modo que pudieran seguir la presentación, que fue televisada y transmitida en vivo por Internet a través de la página web de La Jornada y de Cubadebate.

El autor de Estados fallidos aseguró que “debido a que los Estados Unidos es una sociedad inusualmente libre para revisar documentos clasificados del gobierno, tenemos acceso a mucha documentación oficial que nos demuestra que, por ejemplo, el Presidente Eisenhower formuló planes secretos para ejecutar el terrorismo de Estado y la guerra económica contra Cuba. Muchas de estas políticas se mantienen hasta la actualidad”.

Dijo que estos planes se incrementaron durante la administración de John F. Kennedy. “El propósito era castigar al pueblo de Cuba, de tal manera que los cubanos llegaran a sentir la necesidad de derrocar a su gobierno. La intención era dominar el hemisferio occidental, sin interferencias, y para los Estados Unidos ignorar la voluntad de un pueblo es algo normal”, aseguró.

Los comerciantes y la población estadounidense favorecen las relaciones con Cuba, aseguró Chomsky. Comentó que “los comerciantes quieren venderle su mercancía a Cuba, y los norteamericanos quieren viajar a Cuba. Sin embargo, hay una normativa en asuntos internacionales nueva que está en juego, impidiendo la normalización de las relaciones, y es lo que yo llamo ‘la regla de la mafia’, que supone no tolerar la desobediencia bajo ningún concepto”.

El desafío exitoso al “Padrino” (Estados Unidos) no puede ser tolerado, aseguró. El “Padrino” no acepta el desafío ni siquiera de un tendero humilde, porque el ejemplo “se puede propagar e infestar a otros”, como dijo Henry Kissinger a propósito de la experiencia de Salvador Allende en Chile.

“En el caso de Chile, por ejemplo, el Consejo de Seguridad Nacional opinó en documentos oficiales que si los Estados Unidos no podían controlar a América Latina, no podrían ejercer su poder en cualquier otro lugar”, agregó Chomsky.

Comentó que “el mundo cambió con el fin de la Guerra Fría, y ahora vivimos un momento unipolar con Estados Unidos como único superpoder. ¿Como reacciona Washington ante la desaparición de su enemigo principal, el bloque soviético? Invadiendo Panamá, a escasas semanas de la caída de la URSS. El desafío del Presidente Noriega le costó la invasión”.

Como ya no existe una Unión Soviética ni el comunismo, el nuevo pretexto -dijo- es el narcotráfico, nuevo enemigo global. Sin embargo, ese pretexto lo consideran demasiado estrecho. Necesitaban uno nuevo y más amplio, y ahí apareció la intervención humanitaria.

GOBIERNO DE OBAMA IGUAL AL DE BUSH, CON OTRO ESTILO

Las políticas del presidente estadounidense, Barack Obama, continúan siendo las de George W. Bush, con un tono “más moderado”, afirmó Chomsky, quien agregó que “lo que ha cambiado es el estilo”.

La única diferencia entre las administraciones anteriores con la de Barack Obama, es el “estilo retórico”, que quizá agrave más las cosas, tras la salida del gobierno de George W. Bush.

“Obama es políticamente correcto, trata a los demás gobernantes como líderes, aunque en lo privado los sigue tratando como tenientes de Estados Unidos”, comentó.
La secretaria de Estado del ex presidente Condoleezza Rice dijo en su momento que Obama seguiría las políticas del segundo mandato de Bush “y esto es lo que está sucediendo, en efecto”, afirmó.

“Hay una diferencia en el estilo retórico y la gente está encantada con él en distintas partes del mundo, pero seguramente por el alivio de que se deshicieron de Bush”, estimó.

Sin embargo, es necesario “basarse en los hechos y no en la retórica o en una bonita forma de ser”, añadió.

“El sistema actual sigue siendo unipolar en una dimensión: la fuerza”, puntualizó.

Chomsky reconoció que el segundo período presidencial de Bush “fue un poco más moderado” que el primero, que tildó de “arrogante hasta con sus propios aliados”.

Criticó duramente la política de Obama para “militarizar América Latina” a partir de un sistema de bases militares como la que posee en Honduras o las siete que Colombia les ha ofrecido utilizar, además de la reactivación, después de 58 años, de su IV Flota en 2008.

“El pretexto es la guerra contra las drogas pero resulta muy difícil tomarlo seriamente (…) Forma parte de un sistema de vigilancia, control e intervención global”, aseguró el también connotado crítico y analista de los medios de comunicación.

Pero es una respuesta a que en Latinoamérica, “por primera vez desde las conquistas europeas, los gobiernos (latinoamericanos) están empezando a preocuparse por los problemas que han afligido al continente, tratando de liberarse de este yugo del neoliberalismo”, enfatizó Chomsky.

LA NUEVA DEBACLE ECONÓMICA ESTÁ POR VENIR

Chomsky aseguró que el escenario para una nueva debacle económica está por venir, pese a que se asegura que se ha superado el pico de las crisis financiera.

El lingüista estadounidense destacó que este problema va de la mano de los intereses de las multinacionales por controlar la política de Estados Unidos. “Las elecciones en los Estados Unidos son extravagancias manipuladas por corporaciones”, y añadió: “Los candidatos son marqueteados como la pasta de dientes.”

“Las empresas de seguros y de asistencia médica son un ejemplo para las demás corporaciones que están sacando provecho de la reestructuración económica que la administración de Obama está implementando en su país”, comentó.

Escuche íntegramente la conferencia en audio:

Conferencia Noam Chomsky por los 25 años de La Jornada


Vea la intervención de Chomsky sobre los Cinco:



Guerra, drogas y política, elementos del mundo bipolar: Noam Chomski


Ofrece Chomsky conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl

Todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, llamados intelectuales

Las elecciones en EU, montajes espectaculares

Blanche Petrich

¿Qué lecciones nos han dejado dos décadas de una realidad mundial unipolar?

Noam Chomsky disertó ayer por la tarde largamente sobre esta pregunta y dejó en oídos del auditorio ideas sorprendentes, en una conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl, transmitida en vivo por TV Unam y 12 televisoras públicas y universitarias que se enlazaron para enviar la señal a Aguascalientes, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala, Yucatán, Durango y Nuevo León, además de por La Jornada on line.

Ideas sorprendentes como la de Barack Obama, presidente de Estados Unidos, descrito como una mercancía con una mercadotecnia tan exitosa, que el año pasado mereció el primer lugar en campañas promocionales por parte de la industria de la publicidad. Más famoso que las computadoras Apple. Tan vendible como una pasta de dientes o un fármaco.

O la idea de que la invasión estadunidense a Panamá, en 1989, hoy apenas una nota a pie de página para muchos, fue en realidad la señal de que Wa-shington iniciaba, a través de la ficción de la guerra contra las drogas, una nueva etapa de dominación, cuando apenas habían pasado algunas semanas de la caída del Muro de Berlín.

O bien, un dato puntual, asombroso: la preocupación manifestada en 1990, en un taller de desarrollo de estrategias para América Latina en el Pentágono, de que una eventual apertura democrática en México osara desafiar a Estados Unidos. La solución propuesta fue imponer a nuestro país un tratado que lo atara de manos con las reformas neoliberales. La propuesta se materializó en el Tratado de Libre Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994.

Así, la reseña de Chomsky de las dos últimas dos décadas llegó al momento actual, al proceso de remilitarización de América Latina con siete nuevas bases en Colombia y la reactivación de la Cuarta Flota de su armada.

Todo, para aterrizar en la visión de un continente, el nuestro, que pese a todo comienza a liberarse por sí solo de este yugo, con gobiernos que desafían las directrices de Washington, pero sobre todo con movimientos populares de masas de gran significación.

Congruente con esta importancia que Chomsky da a los procesos sociales y a su constante llamado a visibilizar a sus protagonistas, al concluir su conferencia magistral y una entrevista con TV Unam, el académico todavía tuvo fuerzas para encontrarse brevemente con Trinidad Ramírez, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, esposa del preso político Ignacio del Valle, la cual agradeció al conferencista que fuera firmante de la segunda campaña por la libertad de 11 presos, le regaló su paliacate rojo y, por supuesto, también su machete. Texto integro.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Noam Chomsky en México. Luis Javier Garrido


Noam Chomsky en México
Luis Javier Garrido/ La Jornada
La presencia de Noam Chomsky en un México en crisis y en resistencia tiene una especial significación en la vida intelectual y política del país.

1. El México que va a encontrar Noam Chomsky, quien en este 2009 hace la más importante visita que haya hecho a nuestro país, es un pueblo devastado por las políticas del capitalismo neoliberal impulsado por Washington, que él ha analizado, y que han encontrado en una clase política corrupta que representa a unos cuantos grupos a su dócil instrumento. Chomsky vino a México por vez primera en 1992 a una reunión del Foro por la Emancipación e Identidad de América Latina, y retornó en 2001 a la Universidad de Guadalajara, pero hoy va a encontrar un México muy distinto, que en todos los ámbitos está resistiendo a esas políticas.

2. La visita del que ha sido en los últimos 50 años ilustre profesor de lingüística del Instituto Tecnológico de Massachusetts, se hace en el contexto de la celebración de los 25 años de La Jornada, un diario sin el cual no se podría entender al México en este cuarto de siglo, que constituye un caso excepcional en América Latina y del cual él es colaborador, y lo hace precisamente en un momento en que las políticas del nuevo gobierno de Barack Obama han cambiado en las apariencias, pero siguen siendo tan imperiales como siempre y requieren por sus dobleces de un mejor análisis.

3. Noam Chomsky, nacido en 1928 en Filadelfia, cuna de la Constitución estadunidense de 1787, es un caso insólito en el mundo intelectual de Estados Unidos como reconoce su biógrafo Robert F. Barsky en A life of dissident (The MIT Press, 1997), pues la inmensa mayoría de los académicos, artistas e intelectuales estadunidenses se han doblegado a las premisas de la ideología imperial de su país, y él preserva el espíritu renovado de muchos de los fundadores de su país en el siglo XVIII o de aquellos intelectuales del grupo de Concord de Nueva Inglaterra en el XIX, como Emerson, Thoreau o Hawthorne, que hoy parece perdido.

4. El crítico de la política de Estados Unidos, que en Estados fallidos (Ediciones B, 2007) los ve ya en proceso de convertirse en un “Estado fallido”, incapaz de garantizar la seguridad y el bienestar a sus ciudadanos, ha sido leído en México con avidez por su rigor e integridad, pero ninguneado en su propio país. El desdén a Chomsky es tan grande allá que su amigo Alexander Cockburn solía decir que los dos mayores desastres para el poder en Estados Unidos han sido el ataque japonés a Pearl Harbor y el nacimiento de Chomsky, ambos un 7 de diciembre.

5. En el curso de los últimos 35 años años Chomsky ha reflexionado de manera sistemática no sólo en torno a los problemas de la lingüística, sino sobre las políticas imperiales de su país exacerbadas a la llegada a la Casa Blanca de Ronald Reagan (1911-2004), pero a pesar de que ha prestado especial atención a los grandes conflictos, desde la guerra de Vietnam hasta las invasiones de Afganistán e Irán, o a Medio Oriente, América Latina ha estado presente en su análisis luego que una hija suya trabajó como voluntaria en Nicaragua y México no es la excepción. Chomsky ha hecho reflexión de una u otra manera sobre los efectos perversos que la integración con Estados Unidos ha tenido en el descenso de los salarios, el empobrecimiento general del pueblo mexicano, y la dependencia y la sumisión acentuadas con el TLC o NAFTA, que según sostiene en La (des)educación (Crítica, 2001, p. 183) sólo parece obligar a nuestro país. México, dice Chomsky, “ha sido ‘atrapado’ en el TLC. Los EEUU tienen libertad para hacer caso omiso de sus obligaciones; México, no”.

6. La mejor evidencia de lo que son las libertades públicas en Estados Unidos la muestra el hecho de que un artículo suyo que le encargó The Washington Post en 1994 sobre la insurrección zapatista no fuera publicado, de que sus textos no aparezcan en los más importantes periódicos de Estados Unidos y que él no tenga acceso más que a emisoras marginales de la televisión. Ello no ha impedido, sin embargo, que en los últimos años The New York Times lo haya calificado como “el más importante intelectual vivo”; The Boston Globe lo considera “el más útil ciudadano de Estados Unidos” y el Chicago Tribune lo reconoce como “el autor más citado de nuestro tiempo”.

7. El poder de los medios, que buscan hoy controlar a la sociedad para hacerla aceptar las decisiones de los grupos oligárquicos y acallar el pensamiento crítico, de la manera que lo describe Chomsky en Ambiciones imperiales. El mundo después del 11-S (Península, 2005), no ha podido impedir la difusión de sus ideas. La voz de Chomsky está no nada más en sus 33 libros sobre lingüística y sus más de 50 obras de temas políticos que son referencia fundamental, en sus artículos y conferencias que circulan en Internet, o en el video –desde el histórico debate con Michel Foucault en la televisión holandesa en 1971 (Manufacturing Consent, Zeitgeist Video) hasta las entrevistas que le hace su esposa Carol (Rebel without a pause, Docurama)–, sino de manera fundamental en su incansable labor como conferencista e intelectual comprometido.

8. El papel de Chomsky es insustituible y se asemeja al que cumplieran Jean-Paul Sartre en los años 70 y Michel Foucault en los 80, pues acude adonde puede contribuir a edificar un mundo libre y democrático o a impedir una injusticia, como lo hizo hace unos días al viajar a sus 81 años a Caracas para entrevistarse con el presidente venezolano Hugo Chávez y de-satar el encono de los medios en todo el mundo.

9. Chomsky hablará el lunes 21, a invitación de La Jornada, en la UNAM, la institución de educación superior más importante de América Latina, que hace 10 años era el espacio de una lucha intensa de los estudiantes mexicanos –incomprendidos por los medios y los partidos–, contra el proyecto del Banco Mundial, del gobierno mexicano, y sobre todo de las propias autoridades universitarias, de privatizar la educación superior, y que logró frenar ese intento del gran capital, que ahora parece resurgir porque, como dice Chomsky en Sobre democracia y educación (Paidós, 2005), las universidades públicas pueden ser la base para un cambio social.

10. La primera vez que escuché a Noam Chomsky fue en la Universidad de París-VIII en Vincennes, a fines de los 70, durante un debate con Nicos Poulantzas, y desde entonces me pregunté por qué uno de los lingüistas más importantes del siglo, que años atrás discutía con teóricos como Jean Piaget sobre las teorías del aprendizaje, ahora daba prioridad a la reflexión crítica sobre el poder y las políticas de su gobierno. La respuesta la dan sus lectores de todo el mundo que han visto en él más que a una conciencia lúcida de Estados Unidos a un símbolo de que la inteligencia humana va a prevalecer en el futuro sobre las fuerzas del capital.

domingo, 6 de septiembre de 2009

La cuestionada supremacía estadunidense en América Latina. Noam Chomski


Estados Unidos fue fundado como un imperio infante” en las palabras de George Washington. La conquista del territorio nacional fue una gran aventura imperial. Desde los primeros días, el control del hemisferio fue una meta vital.

América Latina ha conservado su primacía en la planeación global de Estados Unidos. Si Estados Unidos no puede controlar a América Latina, no puede esperar “lograr un orden exitoso en otros lugares del mundo”, declaró el Consejo Nacional de Seguridad del presidente Richard M. Nixon en 1971, cuando Washington estaba considerando el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende en Chile.

Recientemente el problema del hemisferio se ha intensificado. América del Sur se ha movido hacia la integración, un prerrequisito para la independencia; ha ampliado sus vínculos internacionales y ha empezado a enfrentar sus desórdenes internos, entre los cuales destaca el tradicional dominio de la minoría europeizada pudiente sobre un océano de miseria y sufrimiento.

El problema se agudizó hace un año en Bolivia, el país más pobre de Sudamérica, donde, en 2005, la mayoría indígena eligió a un presidente de sus propias filas, Evo Morales.

En agosto de 2008, después de la victoria de Morales en un referendo, la oposición integrada por elites respaldadas por Estados Unidos se tornó violenta, desembocando en la matanza de unos 30 partidarios del gobierno.

En respuesta, la recién formada Unión de Repúblicas Sudamericanas (Unasur) convocó a una reunión cimera. Los participantes –todos los países de América del Sur– declararon su “pleno y firme apoyo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría”.

“Por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región han decidido cómo resolver nuestros problemas, sin la presencia de Estados Unidos”, observó Morales.

Otra manifestación: el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha prometido poner fin al uso por parte de Estados Unidos de la base militar de Manta, la última instalación de ese tipo de Estados Unidos en América del Sur.

En julio, Estados Unidos y Colombia firmaron un acuerdo secreto para permitir a Estados Unidos la utilización de siete bases militares en Colombia.

El propósito oficial es contrarrestar el narcotráfico y el terrorismo, pero altos oficiales militares y funcionarios civiles de Colombia familiarizados con las negociaciones revelaron a la Associated Press “que la idea es hacer de Colombia un centro para las operaciones del Pentágono”.

El acuerdo proporciona a Colombia un acceso privilegiado a abastecimiento militar de Estados Unidos, según informes. Colombia ya es actualmente el mayor recipiente de ayuda militar estadunidense (aparte de Israel-Egipto, una categoría separada).

Colombia ha tenido de lejos el peor historial de derechos humanos en el hemisferio desde las guerras centroamericanas de los años 80. La correlación entre la ayuda de Estados Unidos y las violaciones a los derechos humanos ha sido notada desde hace tiempo por académicos.

La Ap citó también un documento de abril 2009 del Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos, en el que se propone que la base Palanquero en Colombia podría convertirse en “locación de seguridad cooperativa”.

Desde Palanquero, “casi la mitad del continente puede ser cubierta por un (trasporte aéreo) C-17 sin recargar combustible”, señala el documento. Esto podría formar parte de “una estrategia global en ruta” que “ayude a lograr la estrategia y contribuya a encaminar la movilidad a África”.

El 28 de agosto, la Unasur se reunió en Bariloche, Argentina, para analizar la cuestión de las bases militares en Colombia.
La Jornada

Después de un debate intenso, la declaración final subrayó que Sudamérica debe mantenerse como “una tierra de paz” y que fuerzas militares extranjeras no deben amenazar la soberanía e integridad de ninguna nación de la región. E instruyó al Consejo de Defensa Sudamericano que investigue el documento del Comando Aéreo de Movilidad.
El propósito oficial de las bases no escapó a las críticas. Morales dijo haber sido testigo que soldados de Estados Unidos que acompañan a tropas bolivianas dispararon contra miembros del sindicato de cultivadores de coca.

“Así que ahora somos narcoterroristas”, continuó. “Cuando no pudieron seguir llamándonos comunistas, nos llamaron subversivos, y después traficantes, y terroristas desde los ataques del 11 de septiembre”. Advirtió que “la historia de América Latina se repite”.

La responsabilidad final de la violencia en América Latina yace con los consumidores de drogas ilegales en Estados Unidos, dijo Evo Morales. “Si la Unasur enviara tropas a Estados Unidos para controlar el consumo, ¿lo aceptarían? Imposible”.

El hecho de que la justificación de Estados Unidos por sus programas antidrogas en el extranjero sea considerada siquiera digna de debate es una ilustración más de la profundidad de la mentalidad imperial.

El pasado febrero, la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y democracia emitió su análisis sobre la “guerra contra las drogas” de Estados Unidos en las décadas pasadas.

La comisión, encabezada por los ex presidentes latinoamericanos Fernando Cardoso (Brasil), Ernesto Zedillo (México) y César Gaviria (Colombia) llegó a la conclusión de que la guerra contra las drogas había sido un fracaso total y exhortó a un cambio radical de política, alejada de medidas de fuerza en lo interno y en el exterior, y hacia medidas mucho menos costosas y más eficaces de prevención y tratamiento.

El informe de la comisión, como estudios previos y los antecedentes históricos, careció de un impacto detectable. Esta falta de respuesta refuerza la conclusión natural de que “la guerra contra las drogas”, como la “guerra contra la criminalidad” y la “guerra contra el terrorismo” se libran por razones ajenas a las metas anunciadas, que son reveladas por las consecuencias.

Durante el decenio pasado, Estados Unidos ha incrementado la ayuda militar y el adiestramiento de oficiales latinoamericanos en tácticas de infantería ligera para combatir el “populismo radical”, un concepto que, en el contexto latinoamericano, envía escalofríos a la espalda.

El adiestramiento militar está siendo desplazado del Departamento de Estado al Pentágono, eliminando previsiones de derechos humanos y democracia antes bajo supervisión congresional, siempre débiles pero al menos un disuasivo para los peores abusos.

La Cuarta Flota de Estados Unidos, desbandada en 1950, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión de Colombia a Ecuador, con responsabilidad para el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas que la rodean.

Sus “operaciones diversas” incluyen el combate al tráfico ilícito, cooperación de seguridad en el teatro, interacción de militares a militares y adiestramiento bilateral y multinacional, detalla el anuncio oficial.

La militarización de América del Sur se alinea con designios mucho más amplios. En Irak, la información es virtualmente nula acerca de las bases militares de Estados Unidos allí, así que debe suponerse que permanecen para proyección de fuerza. El costo de la inmensa ciudad-en-una-ciudad que es la embajada en Bagdad se elevará a mil 800 millones de dólares al año, de mil 500 millones que se habían estimado.

El gobierno de Obama también está construyendo megaembajadas en Pakistán y Afganistán.

Estados Unidos y el Reino Unido están exigiendo que la base militar de Diego García sea exenta de de la zona libre de armas nucleares de Africa, como lo están las bases de Estados Unidos en zonas similares en el Pacífico.

En pocas palabras, las acciones de “un mundo de paz” no caen en el “cambio en el que puedes creer”, para pedir prestado el eslogan de campaña de Obama.

martes, 25 de agosto de 2009

Conferencia de Noam Chomsky desde Caracas 24-08-09

Conferencia de Noam Chomsky desde Caracas 24-08-09


Para el escritor estadounidense, EEUU espera expandir sus bases militares / Apuntó que la ayuda militar total norteamericana en el hemisferio excede a la ayuda económica y social / Unasur debe dar una respuesta enérgica contra la instalación de las bases

"La instalación de las bases militares estadounidenses en Colombia es solamente una parte de un esfuerzo mucho más amplio para restaurar la capacidad que tiene Washington para la intervención", afirmó Noam Chomsky, lingüista, ensayista y analista político de EEUU, durante su conferencia ofrecida este lunes en la sala José Félix Ribas, del Teatro Teresa Carreño.

Advirtió que EEUU espera expandir sus bases militares "y hay rumores no confirmados para crear otras bases más".

Afirmó el intelectual que la pretendida "lucha contra el narcotráfico" no es más que una excusa de los Estados Unidos para intervenir en otros países.

Apuntó que la ayuda militar total norteamericana en el hemisferio excede la ayuda económica y social... "Eso es un nuevo fenómeno que no ocurrió durante la Guerra Fría (...) Estos programas han fortalecido las fuerzas militares dentro de la región a costa de las autoridades civiles y han exacerbado problemas de derechos humanos y han generado conflictos sociales muy importantes e inestabilidad política, de acuerdo con un estudio realizado por la oficina de Washington para América Latina", precisó Chomsky.

Destacó además que por primera vez en su historia, los países de América Latina están decidiendo cómo resolver sus problemas sin la presencia de los EEUU. Apuntó que la Unasur es un paso muy importante en el difícil proceso de integración.

Cuestionó asimismo el papel asumido por EEUU durante el "golpe militar clasista que sacó del poder al presidente hondureño Manuel Zelaya". A su juicio, fue débil la respuesta estadounidense, pues no hizo uso de su influencia. Citó por ejemplo que el embajador de EEUU nunca fue retirado de Tegucigalpa ni tampoco realizó una sanción económica.

Destacó el reciente informe de Amnistía Internacional que denunció graves violaciones de Derechos Humanos en Honduras perpetrados por el régimen de Roberto Michelleti. Afirmó que tal información debió estar en las primeras páginas de los medios de comunicación, pero pasó de bajo perfil.

Unasur debe pronunciarse enérgicamente contra las bases militares en Colombia

Sobre las acciones diplomáticas y comerciales que Venezuela ha tomado ante la instalación de bases militares estadounidenses en Colombia, Chomsky argumentó que el país solo no puede tener una respuesta significativa, y que esa es la tarea de la comunidad de naciones en su totalidad.

En este sentido, indicó que la reunión de Unasur que se realizará esta semana, debe ser el espacio propicio para una declaración más fuerte, que se oponga a la militarización del continente.

Exhortó a que los países en conjunto dejen muy claro que éste es un problema regional. Asimismo indicó que se debe llamar a una zona de paz con el fin de impedir cualquier tipo de presencia militar extranjera. "Venezuela puede ayudar a impulsar esta propuesta, pero sola no puede lograrlo", aseveró.

Enfatizó en que sí resulta muy peligrosa y provocadora la decisión de Colombia, ya que será una sociedad militarizada vinculada con una superpotencia, que desea restablecer su dominación en el hemisferio.

Advirtió que Estados Unidos siempre buscará una excusa para tener presencia en otros países, sobre todo en las regiones estratégicas que tengan fuentes energéticas adyacentes.

(VTV)

http://www.vtv.gob.ve/?q=noticias-nacionales/22703






Cinco Videos


http://www.youtube.com/view_play_list?p=EE3D03D93C48AB14


http://www.youdruida.com.mx

domingo, 9 de agosto de 2009

Haciendo la guerra para traer ‘paz’. Noam Chomsky


Se libra un debate en la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre una política que podría parecer indiscutible: un marco internacional para evitar crímenes graves contra la humanidad.

El marco es llamado “responsabilidad para proteger”, o R2P, en lenguaje de la ONU. Una versión restringida del R2P, adoptada durante la Cumbre Mundial de la ONU en 2005, reafirmó derechos y responsabilidades aceptadas con anterioridad por países miembros y, en algunas ocasiones, ejercidos por ellos.

Sin embargo, las discusiones sobre el R2P o sobre su primo, “intervención humanitaria”, son perturbadas regularmente por el cascabeleo de un fantasma en el armario: la historia, hasta el presente.

A lo largo de la historia, pocos principios de asuntos internacionales se aplican generalmente. Uno es la máxima de Tucídides de que los fuertes hacen lo que quieren mientras que los débiles sufren como deben.

Otro principio es que virtualmente todo uso de fuerza en asuntos internacionales ha venido acompañado de retórica excelsa sobre la solemne responsabilidad de proteger las poblaciones sufridas, así como de justificaciones objetivas para ello.

Prefieren olvidar la historia

Comprensiblemente, los poderosos prefieren olvidar la historia y mirar hacia adelante. Para los débiles, ésta no es una opción inteligente.

El fantasma del armario apareció en la primera disputa considerada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) hace 60 años; el caso del Canal de Corfú sobre un incidente que involucró a Gran Bretaña y Albania.

La CIJ determinó que “únicamente puede considerar el supuesto derecho de intervención como manifestación de una política de fuerza, que como tal ha originado, en el pasado, los abusos más serios y, como tal, no puede, cualesquiera sean los defectos en la organización mundial, encontrar un lugar en el derecho internacional ... ; desde el origen de las cosas (la intervención) estaría reservada para los estados más poderosos, y fácilmente podría llevar a pervertir la propia administración de justicia”.

La misma perspectiva moldeó el primer encuentro de la Cumbre del Sur de 133 estados en 2000. Su declaración, seguramente teniendo en mente el bombardeo de Serbia, rechazó “el así llamado ‘derecho’ de intervención humanitaria, que carece de sustento legal en la Carta de Naciones Unidas o en los principios generales del derecho internacional”.

El texto reafirma la Declaración sobre Relaciones Amistosas de la ONU (1970). Ha sido repetido desde entonces, entre otros, por el Encuentro Ministerial del movimiento de los no alineados en Malasia en 2006, representando otra vez a las víctimas tradicionales en Asia, África, América Latina y el mundo árabe.

Se llegó a la misma conclusión en 2004 por el Panel sobre Amenazas, Retos y Cambio de la ONU. Determinó que dentro de la Carta de la ONU “el artículo 51 no necesita ni extensiones ni restricciones a su alcance desde hace tiempo entendido”.

Añadió que “para los impacientes con tal respuesta, ésta debe ser que, en un mundo lleno de amenazas potenciales percibidas, el riesgo para el orden mundial y la norma de no intervención sobre la que continúa basándose simplemente es demasiado grande para la legalidad de la acción preventiva unilateral, distintamente a la acción respaldada colectivamente, como para ser aceptado. Permitir que alguien actúe así es permitirles a todos” –lo que por supuesto resulta impensable.

La misma postura básica fue adoptada por la Cumbre Mundial de la ONU en 2005, que también declaró disposición “para tomar acciones colectivas ... a través del Consejo de Seguridad, de acuerdo con la Carta ... en caso de que los medios pacíficos sean inadecuados y las autoridades nacionales estén fallando manifiestamente en proteger a sus poblaciones” de crímenes serios.

Cuando más, la frase agudiza la terminología del artículo 42 sobre la autorización para que el Consejo de Seguridad recurra a la fuerza. Y la frase conserva el fantasma en el armario –si podemos considerar al Consejo de Seguridad como árbitro neutral, sin estar sujeto a la máxima de Tucídides.

No obstante, ese supuesto es insostenible.

El consejo está controlado por sus cinco miembros permanentes, y no son iguales en autoridad operativa. Un indicador es el historial de vetos –la forma más extrema de violación a una resolución del Consejo de Seguridad.

Durante el último cuarto de siglo, China y Francia vetaron en conjunto siete resoluciones; Rusia, seis; Reino Unido, 10, y Estados Unidos, 45, incluso incluyendo resoluciones para exhortar a los estados a observar el derecho internacional.
Una forma de mitigar este defecto en el consenso de la Cumbre Mundial sería eliminar el veto, en concordancia con la voluntad de la mayoría de la población estadunidense. Pero tal herejía es impensable, tanto como aplicar el R2P en este momento a los que necesitan protección desesperadamente pero que no forman parte de la lista favorecida de los poderosos.

Ha habido alejamientos de la restricción del Canal de Corfú y sus descendientes. El Acta Constitutiva de la Unión Africana (UA) asevera “el derecho de la Unión para intervenir en un país miembro ... en virtud de graves circunstancias”. Eso difiere de la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA), que prohíbe la intervención, “sin importar la causa, en asuntos internos o externos de cualquier otro Estado”.

La causa de la diferencia es clara. La Carta de la OEA busca refrenar la intervención de Estados Unidos, pero luego de la desaparición de los estados apartheid, la UA no se enfrenta a ningún problema similar.

Técnicamente tengo conocimiento de una sola propuesta de alto nivel para extender el R2P más allá del consenso de la cumbre y la extensión de la UA: el reporte de la Comisión Internacional de Intervención y Soberanía de Estado sobre la Responsabilidad para Proteger (2001).

La comisión considera la situación en que “el Consejo de Seguridad rechaza una propuesta o no la encara en tiempo razonable”. En ese caso, el reporte autoriza “acción dentro del área de jurisdicción de organizaciones regionales o subregionales ... sujeta a que soliciten autorización subsecuente del Consejo de Seguridad”.

En este punto, el fantasma del armario se sacude ruidosamente. Los poderosos determinan unilateralmente su propia “área de jurisdicción”. La OEA y la UA no pueden hacerlo, pero la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sí puede, y así lo hace.

La OTAN ha determinado que su “área de jurisdicción” se extienda a los Balcanes, Afganistán y más allá.

Los derechos expansivos acordados por la Comisión Internacional en la práctica se ven restringidos únicamente a la OTAN, violando los principios del Canal de Corfú y abriendo la puerta al R2P como arma de intervención imperial a capricho.

La “responsabilidad de proteger” siempre ha sido selectiva. Por tanto, no se aplicó a las sanciones contra Irak impuestas por Estados Unidos y el Reino Unido y administradas por el Consejo de Seguridad, condenadas como “genocidas” por los distinguidos diplomáticos a cargo, ambos de los cuales renunciaron como protesta.

En la actualidad, tampoco se piensa en aplicar el R2P a la gente de Gaza, una “población protegida” de la que la ONU es responsable.

La peor catástrofe en África

Y nada serio está contemplado sobre la peor catástrofe en África, si no es que del mundo: el sanguinario conflicto en el este de Congo. Allí, recién informó la BBC, las multinacionales una vez más han sido acusadas de violar una resolución de la ONU contra el tráfico ilícito de minerales valiosos –con lo que se financia la violencia.

El R2P también es invocado para responder a la hambruna masiva en los países pobres.

Hace varios años, el Unicef informó que 16 mil niños mueren diariamente por falta de alimentos, muchos más a consecuencia de enfermedades fácilmente prevenibles. Las cifras ahora son más elevadas. Tan sólo en el sur de África se presentan las mismas muertes que en Ruanda, no en 100 días, sino diariamente. Sería fácil actuar bajo el R2P, si sólo hubiera voluntad.

En éstos y otros casos numerosos, la selectividad se ajusta a la máxima de Tucídides y a las expectativas de la CIJ de hace 60 años.

Pero las máximas que guían principalmente los asuntos internacionales no son inmutables y, de hecho, se han suavizado durante los años como resultado del efecto civilizador de los movimientos populares.

Para tal reforma progresiva, el R2P puede ser una herramienta valiosa, muy parecida a lo que ha sido la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Aun cuando los estados no se adhieren a ésta, y algunos la rechazan parcialmente de forma oficial (incluyendo, crucialmente, el país más poderoso del mundo), sirve empero como ideal al que pueden apelar los activistas para ingresar esfuerzos educacionales y organizacionales, a menudo efectivamente.

La discusión sobre el R2P pudiera ser similar. Con un grado de compromiso suficiente, desafortunadamente todavía no detectable entre los poderosos, podría resultar verdaderamente significativo.

© Copyright Noam Chomsky

martes, 9 de junio de 2009

El discurso de Obama en El Cairo. Noam Chomski

Por: Noam Chomsky
Alternet


Los EEUU han desempeñado un papel decisivo en el mantenimiento del conflicto entre Israel y Palestina. Obama no ha dado indicio alguno de que ese papel vaya a cambiar.

Un titular de la CNN, informando sobre los planes de Obama para su discurso del 4 de junio en El Cairo, Egipto, reza así: "Obama intenta llegar al alma del mundo musulmán". Tal vez sirva eso como descripción de intenciones, pero más significativo es el contenido velado por la retórica, o más que velado, omitido.

Limitándose a Israel-Palestina –nada substantivo dijo sobre ninguna otra osa—, Obama llamó a árabes e israelíes a no "señalarse con el dedo" unos a otros y a no "ver este conflicto exclusivamente desde uno u otro lado".

Hay, sin embargo, un tercer lado, el de los EEUU, que han jugado un papel decisivo en el mantenimiento del actual conflicto. Obama no ha proporcionado indicio alguno de que ese papel vaya a cambiar. Ni siquiera de que se vaya a reconsiderar.

Quienes estén familiarizados con la historia concluirán racionalmente, pues, que Obama seguirá por la misma senda del rechazo sistemático norteamericano.

Obama volvió a alabar la Iniciativa Árabe de Paz, limitándose a decir que los árabes deberían verla como "un importante comienzo, pero no como el fin de sus responsabilidades". ¿Y cómo habría de verla la administración Obama?

Obama y sus asesores son sin duda conscientes de que la Iniciativa reitera el inveterado consenso internacional llamando a un acuerdo biestatal sobre el perfil de la frontera internacional (anterior a junio de 1967), tal vez con "pequeñas y recíprocamente acordadas modificaciones", por servirnos de la locución habitualmente empleada por los EEUU antes de apartarse radicalmente del consenso internacional en la década de los 70. Es decir, cuando los EEUU vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, respaldada por los "Estados en confrontación" árabes (Egipto, Irán, Siria) y, tácitamente, por la OLP, con un contenido substancialmente análogo al de la Iniciativa Árabe de Paz, salvo que esta última va un poco más allá, llamando a los Estados árabes a normalizar sus relaciones con Israel en el contexto de este acuerdo político.

Obama ha llamado a los Estados árabes a avanzar en la normalización, ignorando premeditadamente, sin embargo, el acuerdo político crucial que es condición necesaria de toda normalización. La iniciativa no puede ser un "comienzo", si los EEUU siguen negándose a aceptar sus principios fundamentales, y aun a reconocerlos.

En el trasfondo está el objetivo de Obama, enunciado del modo más claro por el Senador demócrata por Massachusetts John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado: forjar una alianza entre Israel y los Estados árabes "moderados" contra Irán. El término "moderado" no tiene nada que ver con el carácter del Estado, sino que apunta antes bien a la disposición a amoldarse a las exigencias de los EEUU.

¿Cómo responderá Israel a los primeros pasos normalizadores de los árabes? La posición más firme hasta ahora enunciada por la administración Obama es que Israel debería conformar su conducta a lo previsto en la Fase I de la Hoja de Ruta de 2003, que reza así: "Israel congela toda actividad de asentamiento (incluido el crecimiento natural de los asentamientos)". Todas las partes dicen aceptar la Hoja de Ruta, pasando por alto el hecho de que Israel se apresuró a añadir 14 reservas que lo hacían inviable.

En el debate sobre los asentamientos se pasa por alto que, aun si Israel llegara a aceptar la Fase I de la Hoja de Ruta, eso dejaría en pie todo el proyecto de asentamientos que ha sido ya puesto por obra –con el decisivo apoyo de los EEUU—, a fin de que Israel se haga con el control del valioso territorio en que está enclavado el ilegal "muro de separación" (incluidos los suministros básicos de agua de la región), así como del Valle del Jordán, aprisionando así el territorio restante, fragmentado en cantones por unos saledizos de la infraestructura de asentamientos que penetran profundamente en dirección al levante.

Tampoco se menciona que Israel se hace con el control del Gran Jerusalén, emplazamiento de sus más importantes programas actuales de desarrollo, desplazando a muchos árabes, de modo que lo que les resta a los palestinos quedará separado del centro de su vida cultural, económica y sociopolítica.

Queda igualmente sin mención que todo eso es una violación del derecho internacional, según admitió el propio gobierno de Israel luego de la conquista de 1967 y lo reafirmaron las resoluciones del Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia. Ni se mencionan tampoco las exitosas operaciones emprendidas por Israel a partir de 1991 para separar de Gaza la Franja Occidental: Gaza se ha convertido en una cárcel en la que la supervivencia es simplemente imposible, lo que ha contribuido a socavar las esperanzas en un Estado palestino viable.

Vale la pena recordar que ha habido una interrupción en la actitud estadounidense e israelí de rechazo sistemático. El presidente Clinton reconoció que los términos por él ofrecidos en las fallidas reuniones de Camp David en 2000 no resultaban aceptables para ningún palestino, y en diciembre de ese mismo año propuso sus "parámetros", vagos pero más prometedores. Luego anunció que ambas partes tendrían que aceptar los parámetros, aunque ambas tuvieran reservas.

Los negociadores israelís y palestinos se reunieron en Taba, Egipto, para limar diferencias, e hicieron notables progresos. Podría llegarse a un pleno acuerdo en unos pocos días, declararon en la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron al final de la reunión. Pero Israel interrumpió prematuramente las negociaciones, y no volvieron a reiniciarse. Esa única excepción muestra que si un presidente norteamericano se empeña en que haya negociaciones diplomáticas en serio, es muy probable que las haya.

También vale la pena recordar que la administración de George W. Bush fue algo más allá del uso de las palabras al poner objeciones a los asentamientos ilegales israelís: lretiró el apoyo económico de los EEUU a esos asentamientos. En cambio, los funcionarios de la administración Obama declararon "no se están considerando" medidas de ese tipo, y que cualquier presión a Israel para que se allane a los términos de la Hoja de Ruta tendrá que ser "sobre todo, simbólica", según informó el New York Times (Helen Cooper, 1 de junio).

Unos pocos brochazos más añadidos por Obama a la fosca imagen que pintó en su ampliamente publicitado discurso al mundo musulmán en El Cairo el pasado 4 de junio no bastan para despejarla de sombras.

Noam Chomsky , el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

Traducción para www.sinpermiso.info : Ricardo Timón

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2624

miércoles, 8 de abril de 2009

¡Abajo la Línea Durand


El Gran Juego que tiene su epicentro en la región de Pakistán y de Afganistán, ha vuelto a escenificarse, y la política del presidente Barack Obama parece seguir la línea de George W. Bush, impidiendo una solución pacífica al conflicto.

Por Noam Chomsky.

Noam Chomsky Profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge. EE.UU. Desde la antigüedad, la región ahora conocida como Afganistán ha sido una encrucijada para potenciales conquistadores. Alejandro El Magno, Gengis Khan y Tamerlán reinaron allí.

Durante el siglo 19, los imperios británico y ruso trataron de conquistar la supremacía en Asia Central. Esa rivalidad fue calificada de El Gran Juego. En 1893, sir Henry Mortimer Durand, un funcionario colonial británico, trazó una línea de 1.500 millas para definir el extremo occidental de la India controlada por Gran Bretaña. La Línea Durand atravesaba áreas tribales de pashtunes que los afganos consideraban parte de su territorio. En 1947, la parte noroccidental de la región se convirtió en el nuevo estado de Pakistán.

El Gran Juego continúa en Afganistán-Pakistán, o Afpak, como se lo llama ahora. El término tiene sentido en una región, a ambos lados de la porosa Línea Durand, que la población nunca aceptó y a la que el estado de Afganistán, cuando todavía funcionaba, siempre se opuso.

Un indeleble marcador histórico es que los afganos siempre combatieron a todos los invasores.

Afganistán continúa siendo un premio geo-estratégico en el Gran Juego. En Afpak, el presidente Barack Obama ha actuado, de acuerdo con sus promesas de campaña, acrecentando la guerra de manera considerable, haciendo avanzar los patrones de escalamiento llevados a cabo por el gobierno de George W. Bush.

En la actualidad, Afganistán está ocupado por Estados Unidos y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan). La presencia militar extranjera sólo genera confrontaciones cuando lo que se necesita es un esfuerzo común entre las potencias regionales concernientes, entre ellas China, India, Irán, Pakistán y Rusia, que pueden ayudar a los afganos a enfrentar sus problemas internos, como muchos creen que pueden.

La Otan ha ido mucho más allá de sus orígenes durante la Guerra Fría. Luego del colapso de la Unión Soviética, la Otan perdió el pretexto para su existencia: la defensa contra un hipotético ataque ruso. Pero la Otan rápidamente asumió nuevas tareas. El presidente Bill Clinton, violando las promesas hechas a Mijail Gorbachov, amplió la Otan hacia el este, una seria amenaza para Rusia, y eso, de manera natural, incrementó las tensiones internacionales.

El asesor de seguridad nacional del presidente Obama, James Jones, comandante supremo de la Otan en Europa entre el 2003 y el 2006, es partidario de una expansión de la Otan hacia el este y hacia el sur. Esos pasos reforzarán el control de los suministros de energía de Estados Unidos en el Medio Oriente.

También es partidario de que la Otan cuente con una fuerza de respuesta, que dará a la alianza controlada por Estados Unidos “mayor capacidad para hacer cosas con rapidez en distancias muy largas”.

Esa misión de la Otan podría incluir el proyectado oleoducto Tapi, que está siendo construido a un costo de 7.600 millones de dólares, y que entregará gas natural desde Turkmenistán a Pakistán y la India. Las tuberías atravesarán la provincia afgana de Kandahar, donde hay emplazadas tropas canadienses. Washington ha propiciado Tapi porque bloqueará un oleoducto competidor desde Irán a la India y Pakistán, y reducirá el control de la energía del Asia Central por parte de Rusia. Pero no resulta claro, sin embargo, si esos planes son realistas a raíz de la actual agitación en Afganistán.

La principal preocupación: China.

China podría representar la principal preocupación de Washington. La Organización de Cooperación de Shangai, con sede en China, y que algunos analistas consideran un potencial contrapeso a la Otan, incluye a Rusia y a los estados del Centro de Asia. India, Irán y Pakistán son observadores, y existen especulaciones sobre si se sumarán a la organización. China también ha profundizado sus relaciones con Arabia Saudí, la perla de la corona en el sistema de suministro petrolero.

Una fuerza que se opone a las maniobras de la gran potencia es el vigoroso movimiento de paz que está creciendo en Afganistán. Los activistas han pedido el fin de la violencia y que se entablen negociaciones con el Talibán. Esos afganos dan la bienvenida a la ayuda externa, pero para la reconstrucción y el desarrollo, no con propósitos militares.

El movimiento de paz está recogiendo tanto apoyo popular en Afganistán que los soldados que Estados Unidos está enviando a ese país no sólo enfrentarán al Talibán, sino también “un enemigo desarmado, pero igualmente sobrecogedor: la opinión pública”, informa Pamela Constable de The Washington Post, tras una reciente visita a Afganistán. Muchos afganos dicen que más tropas extranjeras “en lugar de ayudar a derrotar a los insurgentes, exacerbarán el problema”.

La mayoría de los afganos entrevistados por Constable dicen que prefieren “un acuerdo negociado con los insurgentes”. El primer mensaje del presidente afgano Hamid Karzai a Obama, y que al parecer nunca fue respondido, fue que cesaran los ataques a los civiles. Karzai también informó a una delegación de las Naciones Unidas que desea un cronograma para la retirada de tropas extranjeras (esto es, de Estados Unidos). Por lo tanto, ha perdido el favor de Washington. Como resultado, ha pasado de ser un favorito de los medios de prensa norteamericanos a ser un líder “corrupto”, y “poco confiable”, etcétera. Hay versiones periodísticas de que Estados Unidos y sus aliados están planeando marginarlo en favor de una figura de su elección.

La popularidad de Karzai también ha declinado en Afganistán, aunque sigue siendo muy superior a las de las tropas de ocupación norteamericana.

Una perspectiva útil proviene de un corresponsal británico con mucha experiencia, Jason Burke, quien escribe:“Todavía tenemos esperanzas de construir el Estado que nosotros queremos que los afganos desean, en lugar del Estado que en realidad ellos desean. Si se pregunta a los afganos qué estado desearían tener, muchos responderán: ‘Algo parecido a Irán...’”.

El rol de Irán. El papel de Irán es especialmente importante. Tiene relaciones muy estrechas con Afganistán. Se opone vigorosamente al Talibán y ofreció ayuda sustancial para echarlo. Y como recompensa, recibió el sambenito de formar parte del Eje del Mal. Irán tiene más interés en un Afganistán floreciente y estable que cualquier otro país, y mantiene relaciones naturales con Pakistán, India, Turquía, China y Rusia. Esas relaciones podrían desarrollarse, tal vez, en asociación con la Organización de Cooperación de Shangai, si Estados Unidos continúa bloqueando las relaciones de Irán con el mundo occidental.

Esta semana, en una conferencia de la ONU sobre Afganistán efectuada en La Haya, Karzai se reunió con funcionarios iraníes que prometieron ayudar con la reconstrucción y cooperar en los intentos regionales para frenar el narcotráfico en la nación asiática.

La política de escalada de Bush y Obama no permite un acuerdo pacífico en Afganistán o en la región. Lo que resulta importante es que haya negociaciones entre los afganos sin la interferencia extranjera, ya se trate del Gran Juego o de otra cosa. Los problemas de Afganistán deben ser resueltos por los afganos.

© The New York Times Syndicate y La Voz del Interior

sábado, 28 de marzo de 2009

El desafío de América Latina

Telesur. Opinión.

En una América Latina con una flamante autoconfianza, la integración tiene al menos tres dimensiones.

Una es regional, un prerrequisito crucial para la independencia, que dificulta al amo del hemisferio escoger países, uno después de otro.

Otra es global, al establecer relaciones entre sur y sur y diversificar mercados e inversiones.

Y la última es interna, tal vez la dimensión más vital de todas.

Por: Noam Chomsky

Hace más de un milenio, mucho antes de la conquista europea, una civilización perdida floreció en un área que conocemos ahora como Bolivia.

Los arqueólogos están descubriendo que Bolivia tenía una sociedad muy sofisticada y compleja, o, para usar sus palabras, uno de los medios ambientes artificiales más grandes, extraños y ecológicamente más ricos del planetaÂ… sus poblaciones y ciudades eran grandes y formales, y eso creó un panorama que era una de las obras de arte más grandes de la humanidad.

Ahora Bolivia, junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.

Durante la pasada década, América Latina se ha convertido en la región más progresista del mundo. Las iniciativas a través del subcontinente han tenido un impacto significativo en países y en la lenta emergencia de instituciones regionales.
Entre ellas figuran el Banco del Sur, respaldado en 2007 por el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, en Caracas, Venezuela; y el Alba, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que podría demostrar ser un verdadero amanecer si su promesa inicial puede concretarse.

El Alba suele ser descrito como una alternativa al Tratado de Libre Comercio de las Américas patrocinado por Estados Unidos, pero los términos son engañosos. Debe ser entendido como un desarrollo independiente, no como una alternativa. Y además, los llamados acuerdos de libre comercio tienen sólo una limitada relación con el comercio libre, o inclusive con el comercio en cualquier sentido serio del término.
Y ciertamente no son acuerdos, al menos si las personas forman parte de sus países.

Un término más preciso sería acuerdos para defender los derechos de los inversionistas, diseñados por corporaciones multinacionales y bancos y estados poderosos para satisfacer sus intereses, establecidos en buena parte en secreto, sin la participación del público, o sin que tengan conciencia de lo que está ocurriendo.

Otra prometedora organización regional es Unasur, la Unión de Naciones de América del Sur. Modelada en base a la Unión Europea, Unasur se propone establecer un Parlamento sudamericano en Cochabamba, Bolivia. Se trata de un sitio adecuado. En 2000, el pueblo de Cochabamba inició una valiente y exitosa lucha contra la privatización del agua. Eso despertó la solidaridad internacional, pues demostró lo que puede conseguirse a través de un activismo comprometido.

La dinámica del Cono Sur proviene en parte de Venezuela, con la elección de Hugo Chávez, un presidente izquierdista cuya intención es usar los ricos recursos de Venezuela para beneficio del pueblo venezolano en lugar de entregarlos para la riqueza y el privilegio de aquellos en su país y el exterior. También tiene el propósito de promover la integración regional que se necesita de manera desesperada como prerequisito de la independencia, para la democracia, y para un desarrollo positivo.

Chávez no está solo en esos objetivos. Bolivia, el país más pobre del continente, es tal vez el ejemplo más dramático. Bolivia ha trazado un importante sendero para la verdadera democratización del hemisferio. En 2005, la mayoría indígena, la población que ha sufrido más represiones en el hemisferio, ingresó en la arena política y eligió a uno de sus propias filas, Evo Morales, para impulsar programas que derivaban de organizaciones populares.

La elección fue solamente una etapa en las luchas en curso. Los tópicos eran bien conocidos y graves: el control de los recursos, los derechos culturales y la justicia en una compleja sociedad multiétnica, y la gran brecha económica y social entre la gran mayoría y la elite acaudalada, los gobernantes tradicionales.

En consecuencia, Bolivia es también ahora el escenario de la confrontación más peligrosa entre la democracia popular y las privilegiadas elites europeizadas que resienten la pérdida de sus privilegios políticos y se oponen por lo tanto a la democracia y a la justicia social, a veces de manera violenta. De manera rutinaria, disfrutan del firme respaldo de Estados Unidos.

En septiembre pasado, durante una reunión de emergencia de Unasur en Santiago, Chile, líderes sudamericanos declararon su firme y pleno respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría, aludiendo a su victoria en el reciente referéndum.

Morales agradeció a Unasur, señalando que por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región están decidiendo cómo resolver sus problemas, sin la presencia de Estados Unidos.

Estados Unidos ha dominado desde hace mucho la economía de Bolivia, especialmente mediante el procesamiento de sus exportaciones de estaño.

Como el experto en asuntos internacionales Stephen Zunes señala, a comienzos de la década de los años 50, en un momento crítico de los esfuerzos de la nación para convertirse en autosuficiente, el gobierno de Estados Unidos obligó a Bolivia a utilizar su escaso capital no para su propio desarrollo, sino para compensar a ex dueños de minas y repagar su deuda externa.

La política económica que se impuso a Bolivia en esa época fue precursora de los programas de ajuste estructural implementados en el continente 30 años más tarde, bajo los términos del neoliberal Consenso de Washington, que ha tenido por lo general efectos desastrosos.

Ahora, las víctimas del fundamentalismo del mercado neoliberal incluyen también a países ricos, donde la maldición de la liberalización financiera ha traído la peor crisis financiera desde la gran depresión.

Las modalidades tradicionales del control imperial –violencia y guerra económica– se han aflojado. América Latina tiene opciones reales. Washington entiende muy bien que esas opciones amenazan no sólo su dominación en el hemisferio, sino también su dominación global. El control de América Latina ha sido el objetivo de la política exterior de Estados Unidos desde los primeros días de la república.

Si Estados Unidos no puede controlar América Latina, no puede esperar concretar un orden exitoso en otras partes del mundo, concluyó en 1971 el Consejo Nacional de Seguridad en la época de Richard Nixon. También consideraba de importancia primordial destruir la democracia chilena, algo que hizo.

Expertos de la corriente tradicional reconocen que Washington sólo ha respaldado la democracia cuando contribuía a sus intereses económicos y estratégicos. Esa política ha continuado sin cambios, hasta el presente.

Esas preocupaciones antidemocráticas son la forma racional de la teoría del dominó, en ocasiones calificada, de manera precisa, como la amenaza del buen ejemplo. Por tales razones, inclusive la menor desviación de la más estricta obediencia es considerada una amenaza existencial que es respondida de manera dura. Eso va desde la organización del campesinado en remotas comunidades del norte de Laos, hasta la creación de cooperativas de pescadores en Granada.

En una América Latina con una flamante autoconfianza, la integración tiene al menos tres dimensiones. Una es regional, un prerrequisito crucial para la independencia, que dificulta al amo del hemisferio escoger países, uno después de otro. Otra es global, al establecer relaciones entre sur y sur y diversificar mercados e inversiones. China se ha convertido en un socio cada vez más importante en los asuntos hemisféricos. Y la última es interna, tal vez la dimensión más vital de todas.

América Latina es famosa por la extrema concentración de riqueza y de poder, y por la falta de responsabilidad de las elites privilegiadas con respecto al bienestar de sus países.

América Latina tiene grandes problemas, pero hay también desarrollos prometedores que podrían anunciar una época de verdadera globalización. Se trata de una integración internacional en favor de los intereses de pueblo, no de inversionistas y de otras concentraciones del poder.