sábado, 10 de marzo de 2012

La indignante crisis mundial: perspectivas desde el sur


Esteban Krotz 
E
l lento pero hasta ahora imparable crecimiento de los movimientos de los indignadosy de los ocupas llama la atención por varias razones.
a) Son movimientos sin doctrina prestablecida y no centralizados, que brotan en muchos lugares de la indignación a causa de la obscena concentración de riqueza frente a las necesidades básicas no satisfechas de las mayorías, la falta de empleo digno, la especulación financiera sin límites y la destrucción implacable de la naturaleza.
b) No son movimientos antigubernamentales, sino que buscan las causas de la situación global ante todo en los mecanismos socioeconómicos, e identifican grupos sociales específicos como sus operadores y beneficiarios.
c) No sólo han mencionado laprimavera árabe como una de sus fuentes de inspiración, sino también a los zapatistas chiapanecos, y el más reciente movimiento popular oaxaqueño; a su vez, los movimientos estudiantiles chileno y colombiano contra la degradación y privatización de la educación superior, y los encuentros del Foro Social Mundial van a la par de la actual indignación en movimiento.
Estas y otras características de dichos movimientos significan un formidable reto para las ciencias sociales académicas. En el Foro Económico de Davos, que reúne al margen de cualquier control parlamentario o ciudadano anualmente a los principales representantes y operadores del desorden mundial establecido, se acaba de proponerreinventar el capitalismo. ¿No habrá, mejor, que reinventar la economía, la sociología y demás disciplinas sociales?
¿No se antoja sugerente en este contexto volver los ojos hacia los tres grandes aportes de las ciencias sociales y humanidades latinoamericanas surgidas el siglo pasado, cada uno de los cuales combina la denuncia de la falsedad de las teorías hegemónicas con la generación de perspectivas distintas? La recuperación de estos aportes –largamente opacados por la celebración del fin de los grandes relatos y por el culto a la globalización y posmodernidad ciegas ante la verdad de la desigualdad persistente– no significa regreso ni repetición. Significa asumir creativamente una herencia intelectual viva, pero aún no cabalmente aclarada, para actuar en contextos teóricos y sociopolíticos diferentes de aquellos en que nacieron estos aportes, pero que igualmente condenan a la mayoría a una vida encorvada.
• La teoría de la dependencia que hace medio siglo develó el error involuntario o intencional de las estrategias diseñadas para superar el atraso, las cuales siguen permeando los planes de desarrollo y las mentalidades orientadas por muchos medios de difusión y programas educativos; frente a ello busca los mecanismos que no a pesar, sino precisamente mediante la cooperación internacional y sus décadasde desarrollo cimentan la miseria, e intenta generar modelos centrados no el crecimiento económico, sino en la vida humana.
• La teología y filosofía de la liberación que, más allá de consideraciones particulares de sus seguidores, buscan hacer posible la realización de los valores de la libertad, igualdad y solidaridad, pero no mediante la exigencia de actos individuales finalmente imposibles, sino mediante la denuncia de las estructuras causantes de la injusticia global, y mediante la concepción de imperativos éticos para transformar a estas últimas.
• La educación popular liberadoraque se inició con la crítica del sistema educativo, pero que se expandió posteriormente hacia muchas otras formas alienantes de la división social del conocimiento, y cuyas propuestas implican la reorganización completa de la sociedad, sus instituciones y sus formas de ejercer el poder, y esto a partir de la conciencia informada y reflexiva de los ciudadanos.
El rexamen crítico de estos tres enfoques teóricos para entender la situación y sondear los potenciales para cambiarla de raíz se encuentra desde hace tiempo acompañado, a veces sin saberlo, por otra teoría más que no solamente viene del sur, sino del sur del sur: de los pueblos indígenas latinoamericanos. La teoría del buen vivir o del vivir en plenitud (sumak kawsay, suma qamaña, etcétera) se está haciendo cada vez más presente a escala mundial. Estas formulaciones generadas por diversos pueblos andinos también tienen sus expresiones mexicanas, por ejemplo, cuando al principio de competencia se le opone el de compartencia, o cuando se critica la idea de la sociedad de mercado y de lacomunidad imaginada del Estado-nación mediante el modelo contrapuesto de la organización comunal y la máxima del mandar obedeciendo.
Común es a todas las variantes de la teoría del buen vivir, al igual que a las tres perspectivas teóricas anteriores, el que no buscan modelos alternativos de desarrollo sino alternativas al desarrollo, o sea, al desarrollo actualmente vigente, donde uno por ciento de la población decide el destino del restante 99 por ciento, donde la salvación de las economías va a la par de la desesperación de millones de personas y de jugosos negocios de bancos y fábricas de armamento, donde como siempre se pretende justificar el sacrificio de los pueblos con la promesa de un futuro distinto del que, empero, nunca disfrutarán, si no lo toman en sus manos hoy.
Fuente: La Jornada

viernes, 9 de marzo de 2012

Andrés Manuel López Obrador AMLO vídeo "Las quiero Amorosamente"

En las encuestas oficiales ya ponen a AMLO en 2o lugar


En las encuestas oficiales ya ponen a AMLO en 2o lugar

POR POKAMA
En la más reciente encuesta de Covarrubias y asociados AMLO ya está arriba de Josefina Vázquez Mota y a 10 puntos de Peña. En la realidad sabemos que AMLO esta arriba de los otros dos (tres). Los que hacen las encuestas oficiales van a seguir subiendo el puntaje de Obrador pero a lo mucho van a ponerlo en empate con Peña, no creo que lo pongan en el primer lugar que desde ahora ya lo tiene.

jueves, 8 de marzo de 2012

Detenciones ilegales de trabajadores del SME


Hoy aproximadamente a las 13:30 horas un grupo de compañeros del SME, qué mantienen instalado un plantón desde el golpe ilegal e ilegitimo de felipe calderón en las oficinas de LYFC de Av. Juárez, por la mañana se pretendían instalar una carpa junto con otros compañeros en manera de protesta ante la cerrazón de Gobierno Federal ante la lentitud de las negociaciones por la recuperación de su fuente de trabajo.

Sin esperarlo un grupo desproporcionado de federales, en el campamento no sumaban más de una veintena de compañeros, llegaron dos camiones de turismo con 90 federales y una camioneta con unos 20 uniformados. Los federales irrumpieron de manera agresiva en el campamento impidiendo la colocación de la carpa, se hicieron de palabras y de forma sorpresiva se llevaron a 20 compañeros subiéndolos a los camiones. Todo ocurrió muy rápido y los demás camaradas se desconcertaron de una acción tan agresiva y represora por parte de los federales.

Los compañeros informaron que ya se había hecho del conocimiento al comité central la agresión y detención ilegal de los compañeros. Hay 12 detenidos de los cuales aún no se tienen todos sus datos.

AMLO sube 5 puntos en preferencia

*Peña Nieto se cae, Vazquez Mota apenas si puede y AMLO sube 5 puntos 

Los resultados de la más reciente encuesta publicada por Ipsos revelan que el precandidato presidencial de la izaquierda Andrés Manuel López Obrador, subió cinco puntos porcentuales en la intención de voto.


En la intención de voto bruta (que incluye la no respuesta) López Obrador registró un crecimiento de cinco puntos porcentuales, al pasar del 16% en febrero a 21% en marzo. Los precandidatos Josefina Vázquez Mota, del PAN, y Enrique Peña Nieto, del PRI, se mantuvieron estables en 24 y 36%, respectivamente.

Por su parte, en la preferencia efectiva (que no incluye la no respuesta) el precandidato presidencial de izquierda reporta un crecimiento de cuatro puntos porcentuales, al pasar de 21% en febrero a 25% en marzo. Peña Nieto y Vázquez Mota registraron una caída de 2 puntosporcentuales al pasar de 47 a 45% y de 32 a 30%, respectivamente.

El director general de Ipsos Asuntos Públicos México, Juan Azcárraga, destacó en entrevista con Eduardo Ruiz Healy para Radio Fórmula que el crecimiento de AMLO es “muy interesante porque todos veíamos que iba a hacer una competencia electoral de dos candidatos y que se iba a empezar a rezagar el tercero, pero hoy en este periodo, el PRD y Andrés Manuel López Obrador ha sabido como capturar más intención de voto y han podido crecer en ese sentido”.

Juan Azcárraga precisó que en cuanto a la firmeza de la intención de voto, el 60% de los electores no cambiaría su voto por Peña Nieto y 27% sí; el 71% no cambiaría por Vázquez Mota y 23 sí y el 50% no cambiaría por López Obrador y 35% sí.
Fuente: Animal Político 
Imagen: AMLO en Taxco Guerrero México 7 de febrero 2012


John Lennon - Woman

Biden y López Obrador

Biden y López Obrador 
Adolfo Sánchez Rebolledo
D
urante la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, Andrés Manuel López Obrador fijó su postura en torno a la relación con nuestro poderoso vecino del norte. Y lo hizo con mesura y cuidado, fijando sus palabras en una carta escrita con ese propósito. Gracias a eso, más allá de los ecos mediáticos del encuentro, la reunión Biden-López Obrador trasciende el encuentro privado y los argumentos adquieren relevancia pública (no podemos decir lo mismo de lo expresado por los otros dos candidatos, que se dieron por satisfechos con las entrevistas de banqueta). Creo que López Obrador hizo bien en tomarse en serio la reunión con Biden para marcar los lineamientos de lo que, en su opinión, podría ser la relación bilateral con Estados Unidos fundada sobre los viejos principios de soberanía e igualdad jurídica de los estados. Asume, como no podía ser de otro modo, la asimetría existente entre ambos países, pero con el mismo sentido de la realidad pone por delante la necesidad de la cooperación, surgida de la geopolítica pero también de la integración, vista menos como el destino fatal de la economía y más como la oportunidad para el desarrollo y el bienestar de los dos pueblos.
Debo admitir que en este punto me sorprendieron varias de las informaciones publicadas en la prensa nacional, toda vez que, so pretexto de rechazar lapasarela como un acto de sumisión, en ocasiones se redujeron los asuntos de la agenda al gran tema de la violencia criminal o a una visión trivial, indecorosa, de la ayuda, donde México aparece como un eterno e insatisfecho pedigüeño que malgasta todo lo que tiene. Creo, por el contrario, que la visita del vicepresidente Biden es la señal de que también para la Casa Blanca el ciclo electoral mexicano ha comenzado y, por tanto, la cuenta regresiva del actual presidente Calderón, cuyo peso –y los amarres de poder de este sexenio– declinará de aquí en adelante. Por eso fue importante que López Obrador obtuviera del vicepresidente Biden la promesa de que Estados Unidos no intervendría en la sucesión presidencial en curso.
El leit motiv de la carta es la necesidad de darle un giro completo a la política bilateral en consonancia con los cambios que el país requiere para salir de la situación de crisis en que se halla, y escribe: Estamos preparados para convencer y persuadir a las autoridades de Estados Unidos de que, por el bien de las dos naciones, es más eficaz y más humano aplicar una política de cooperación para el desarrollo que insistir, como sucede actualmente, en dar prioridad a la cooperación policiaca y militar. No obstante, algunos observadores de la política nacional, ensimismados en las encuestas, desdeñaron dichos planteamientos, sin reconocer la racionalidad que los anima, y prefirieron atacar al candidato de la izquierda conforme a los viejos prejuicios de la campaña pasada. Pero no hay en la carta viso alguno de radicalismo. Por el contrario, el planteamiento lopezobradorista es muy cuidadoso para no sembrar falsas expectativas con tintes ideológicos. La oferta de López Obrador no consiste en derribar el modelo capitalista ni se propone tampoco impulsar una reforma de gran calado para sustituir algunas de sus piezas angulares en busca de una alternativa antisistema. Su propuesta incluye, sin duda, nuevas estrategias y un replanteamiento general de los fines del Estado en los términos fijados por la Constitución, pero, como lo dice con toda claridad en la carta a Biden, no pretende debilitar la disciplina de las finanzas públicas ni se propone suprimir la autonomía del Banco de México. Por el contrario, reconoce quese mantendrán los equilibrios macroeconómicos y el crecimiento se alcanzará sin inflación ni endeudamiento. Tampoco habrá aumentos de impuestos en términos reales ni nuevos impuestos.
López Obrador piensa en la economía, en la necesidad de reorientar las acciones del gobierno para favorecer el crecimiento, la creación de empleo, la justicia para los más pobres, en fin, el programa social que justifica y define a la izquierda, pero si el desarrollo es el objetivo estratégico, el acento para lograrlo está en otra parte, en la política y, particularmente, en la lucha contra la corrupción, que es el eje para un gobierno alternativo. La tesis de López Obrador se reitera con todas sus letras en la carta a Biden, cuando escribe: El desarrollo se financiará de tres maneras: se reducirá 15 por ciento el gasto corriente, bajando los sueldos de los altos funcionarios públicos y suprimiendo todo el gasto superfluo del gobierno; se combatirá a fondo la corrupción, y se eliminarán los privilegios fiscales. Con ello se podrá aumentar al doble la inversión pública, que se utilizará como capital semilla para atraer inversión privada y social, en un modelo tripartita para el desarrollo y, en particular, para el desarrollo regional.
Esa política de austeridad republicana, apoyada en la movilización popular-ciudadana, es la clave del proyecto de gobierno lopezobradorista, pues de ella depende la restauración de la confianza de los amplios sectores hoy desencantados con la vida pública. Luchar contra la corrupción y hacer un gobierno eficaz supone, en las circunstancias actuales, desplazar grandes grupos de poder dispuestos a defender sus privilegios por los medios a su alcance, pero también darle seguridad, confianza, a la ciudadanía, para ejercer sus derechos. Para ello, se deduce, es indispensable ganar la Presidencia, pues ninguna otra instancia puede barrer de arriba abajo los obstáculos que hoy se oponen a la transformación de México, objetivo primordial de la acción lopezobradorista. Es evidente que el programa esbozado por López Obrador es el punto de partida de una reflexión que debe seguir incorporando a todos los posibles sujetos del cambio, pues a decir verdad sólo se obtendrán respuestas claras en la medida que las propuestas sirvan para crear la gran corriente que se requiere para impulsar la verdadera transformación, como gusta decir Andrés Manuel.
Tal vez el candidato no expresó todo lo que podía decir en su carta al vicepresidente de Estados Unidos, pero nadie se puede llamar a engaño en cuanto a las posturas en ellas defendidas. Veremos, en cambio, qué pueden hablar sobre la corrupción Peña Nieto y Vázquez Mota. O qué programas de gobierno proponen para romper el círculo de la pobreza. O qué de nuevo acerca de la violencia criminal o la pérdida de toda una generación de jóvenes. Mientras, el PAN, desde la Presidencia, alentará el juego del miedo, el no nos queda de otra que rige el fatalismo mexicano.
PD. Ver para creer. Guillermo Ortiz hila reflexiones al filo del tiempo y pideactuar ahora, no después, para obligar a las subsidiarias de bancos mundiales a limitar el pago de dividendos y/o cotizar en las bolsas locales”. Es la crisis que aquí no apanica.

martes, 6 de marzo de 2012

Recuerdo de Zedillo. Pedro Miguel


Pedro Miguel. 

Recuerdo de Zedillo Cuando quería ser coloquial le brotaban expresiones desgraciadas –es decir: sin gracia– como aquella del “no traigo cash”. Siendo candidato, e interrogado sobre el porcentaje que esperaba obtener en las elecciones de 1994, respondió: “andamos por el tostón”. En efecto, logró el 50 por ciento de los votos en unos comicios que, según él mismo reconoció años después, no se habían desarrollado en condiciones equitativas. Se refería a que su campaña contó con recursos desmesuradamente superiores a los de sus rivales. Ciertamente, Salinas inyectó ríos de dinero y comprometió a las dependencias del poder público en la promoción impúdica del aspirante oficialista. Pero, a diferencia de lo ocurrido seis años antes, en 1994 no fue necesario sacar los votos opositores de las urnas ni rellenarlas con sufragios para el PRI.  

Tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo pudo parecer, a ojos de Salinas, una marioneta de fácil manejo, no sólo por su inexperiencia política sino también por las afinidades ideológicas: el candidato sustituto era ferviente partidario de las privatizaciones de la propiedad pública, la apertura comercial subordinada y la destrucción de las instituciones de bienestar social. De hecho, al tomar posesión, el 1 de diciembre de 1994, Zedillo no se midió en la lambisconería para quien lo puso en el cargo: “un presidente que gobernó con visión; que con inteligencia y patriotismo concibió grandes transformaciones y supo llevarlas a cabo con determinación (...) Estoy seguro de que Carlos Salinas de Gortari tendrá siempre la gratitud y el aprecio del pueblo de México”. 

 Pero la concordia entre el antecesor y el sucesor duró pocos días. Dicen que, tras el error de diciembre, un alto funcionario de Zedillo reprochó a su antecesor salinista: “Ustedes dejaron la economía prendida con alfileres”. “Sí –habría dicho el interpelado–; pero ustedes quitaron los alfileres”. Cierto o imaginario, el diálogo es ilustrativo de la perversidad y la torpeza que se conjuntaron en la mayor crisis financiera en la historia del país y que, de paso, enemistó a los dos últimos presidentes priístas. 

 Esa catástrofe, provocada desde el poder público, fue seguida por la traición de febrero, perpetrada por el presidente contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional –con el que se encontraba en pláticas–, contra los intermediarios entre la insurgencia y el gobierno y contra su propio secretario de Gobernación. La traición habría de repetirse cuando Zedillo desconoció el compromiso que había adoptado su gobierno en San Andrés Larráinzar y se negó a enviar al Congreso las iniciativas de ley derivadas de los acuerdos con el EZLN. En sus dos primeros dos años el zedillato simuló que dialogaba con los insurrectos, pero desde el principio apostó a las prácticas regulares de la contrainsurgencia: acoso y agresiones a la población civil, promoción activa del paramilitarismo, expulsión de comunidades enteras de sus tierras. Consecuencia de esa estrategia es la realización de masacres en el campo, relacionadas o no con el conflicto chiapaneco. En Aguas Blancas, Guerrero (1995), 17 integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur fueron emboscados y asesinados por agentes de la policía estatal, bajo la responsabilidad del gobernador priísta Ruben Figueroa Alcocer. A ese crimen de Estado habrían de seguir los cometidos en Acteal y El Bosque (Chiapas) y El Charco (Guerrero), en los que participaron autoridades estatales y federales priístas.

 Sangriento, traidor e inepto, el zedillato –continuación accidentada y accidental del salinato– fue también profundamente corrupto. Para salvar a los banqueros estafadores, Zedillo ideó la nacionalización de las deudas de la banca (Fobaproa), al amparo de la cual se cometieron toda clase de fraudes. El atraco (552 mil millones de pesos de botín) se cosumó en diciembre de 1998 en el Palacio Legislativo de San Lázaro, con la legalización, sin fiscalización de por medio, del “rescate” bancario zedillista. En ese operativo los priístas contaron con el apoyo de Acción Nacional y con la aprobación del entonces presidente de ese partido, Felipe Calderón. 

 Con la ilusión de quitarse de encima esa clase de gobiernos, en julio de 2000 la ciudadanía votó mayoritariamente por Vicente Fox. La mayoría de quienes dieron su sufragio al guanajuatense ignoraban que Acción Nacional era ya parte del régimen y que PRI y PAN estaban de acuerdo en lo fundamental: el modelo económico neoliberal, el modelo político autoritario y fraudulento y el modelo administrativo, esencialmente corrupto. 

 Ciertamente, de 1988 a la fecha las cosas han ido de mal en mucho peor. Por eso, ahora que Pedro Joaquín Coldwell, presidente nacional del tricolor, llama a “poner fin a la pesadilla de dolor, violencia, corrupción y pobreza”, hay que hacerle caso y no votar en julio próximo por Peña Nieto ni por Vázquez Mota, continuadores garantizados de la pesadilla.

Navegaciones.

La clase media mexicana pide un cambio


Un 75% de los encuestados cree que la economía del país va a ir igual de mal o peor


Antes de hacer el análisis de la encuesta de esta semana, quiero puntualizar que se trata de una encuesta telefónica, es decir que es el reflejo de la opinión solo de la clase media de México, que cuenta con teléfono en su domicilio, por lo cual de ninguna manera se puede interpretar como un reflejo de las preferencias electorales del total de los electores del país ni, por supuesto, un reflejo del escenario electoral nacional.
Aclarado lo anterior, lo primero que destaca de los resultados de la encuesta es la desesperanza imperante en la clase media del país. Un 75% considera que en los próximos seis meses la situación económica en México va a ser igual de mala o peor que la de ahora; Un 73% opina lo mismo respecto a la seguridad; y un 57% de los entrevistados nos dijo que su situación económica personal va a estar igual de mal o peor en los próximo semestre.
Esta desesperanza da como resultado que el 74% de los entrevistados nos dijera que en México se necesita un cambio de rumbo.
Medimos entonces cuál de los candidatos a la presidencia de la República representa mayores expectativas de cambio y si ese cambio se considera para bien o para mal del país. En el caso del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, quien hasta ahora se ubica como puntero en todas las encuestas que se han publicado, el 43% cree que si gana las elecciones presidenciales habría un cambio de rumbo en el país; el 33% espera que ese cambio sea para bien.
En el caso de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, a pesar de representar al partido que ha gobernado en los últimos 11 años, un 37% considera que de llegar a la presidencia habría un cambio de rumbo en México y un 30% piensa que ese cambio sería para bien. Seguramente su condición de mujer es lo que sostiene las expectativas de que, a pesar de representar al PAN, hay posibilidades de cambio.
Un resultado curioso de la encuesta es que un 42% piensa que habría un cambio de rumbo si gana la presidencia López Obrador, el candidato de las izquierdas, casi la misma proporción que espera un cambio con el candidato del PRI, siendo hasta ahora el único candidato que está hablando de cambiar radicalmente las cosas en México, y resulta curioso también que habiendo sufrido el embate publicitario del PAN durante la campaña de 2006, cuando se le acusaba de ser un peligro para México, seis años después, apenas un 8% de la clase media a nivel nacional considera que el cambio de rumbo con López Obrador de presidente sería para mal del país, mientras que un 24% piensa que el cambio sería en sentido positivo.
Más adelante tendremos la oportunidad de contar con información sobre las opiniones de todos los electores con una encuesta cara a cara en viviendas. Veremos entonces qué diferencia de opiniones hay entre la clase media y el resto de los electores.
María de las Heras es directora de la encuestadora Demotecnia.

Vota contra la Violencia #votacontralaviolencia

Andrés Manuel López Obrador AMLO 2da parte CNN

Trabajadores de Mexicana apoyan la precandidatura de Mario Di Costanzo

Cien años de soledad Fragmento



Cien años de soledad Fragmento (1)
Gabriel García Márquez

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. "Las cosas tienen vida propia -pregonaba el gitano con áspero acento-, todo es cuestión de despertarles el ánima." José Arcadio Buendía, cuya desaforada imaginación iba siempre más lejos que el ingenio de la naturaleza, y aun más allá del milagro y la magia, pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra. Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: "Para eso no sirve." Pero José Arcadio Buendía no creía en aquel tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados. Úrsula Iguarán, su mujer, que contaba con aquellos animales para ensanchar el desmedrado patrimonio doméstico, no consiguió disuadirlo. "Muy pronto ha de sobrarnos oro para empedrar la casa", replicó su marido. Durante varios meses se empeñó en demostrar el acierto de sus conjeturas. Exploró palmo a palmo la región, inclusive el fondo del río, arrastrando los dos lingotes de hierro y recitando en voz alta el conjuro de Melquíades. Lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo xv con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido, cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras. Cuando José Arcadio Buendía y los cuatro hombres de su expedición lograron desarticular la armadura, encontraron dentro un esqueleto calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre con un rizo de mujer.

"Macondo" 85 cumpleaños de Gabo.

La pregunta ahora es: ¿quién votará por el PRD?

Ciudad Perdida 
El PRD, un cascarón Agandalle de chuchos y bejaranos 
Ausencia de nombres
Miguel Ángel Velázquez


L
a pregunta ahora es: ¿quién votará por el PRD?
Desde luego habrá quien lo haga. Una parte de ese partido es experta en la compra de votos, la otra basa su poderío en los programas sociales de ayuda a los más necesitados, y los obliga a caminar, electoralmente, por los caminos que les marquen sus jefes, y hasta allí.
Será muy difícil que esos grupos, los que se venden y los que se hallan atrapados, puedan decir no a las ofertas de chuchos y bejaranos, aunque les quede como opción llegar a la urna y depositar el voto por quien mejor les plazca, pero eso requiere de información que no tiene la mayoría de los componentes de esas tribus, y es en eso en lo que apoyan sus juegos sucios.
Nada puede romper con la inercia de las tribus, no por el momento, y la enfermedad, endémica, situó a ese partido en los más altos niveles de desconfianza popular. Basta echar un ojo a la última votación en el Senado, cuando se aprobó regalar miles de millones de pesos al FMI, con la anuencia de loschuchos, para caer en la cuenta de que esa facción siempre estará en favor del poder, y en contra de la gente.
Podríamos decir que el PRD no tiene remedio, pero es lugar común; por eso, lo inquietante ahora es saber qué va a pasar con el Movimiento Renovación Nacional (Morena), que ha cosechado voluntades con el fin de lograr una fuerza que, si bien no se ha mostrado en su real tamaño, impactará en las próximas elecciones, porque ha logrado sembrar la conciencia de que el país no puede seguir en las condiciones en que se halla.
El problema es que Morena no busca, cuando menos ahora, convertirse en partido político, y eso, es decir, las prebendas, los dineros que paga la actividad política partidista, no las ofrece el movimiento que encabeza López Obrador. Entonces, no resulta atractivo o conveniente para casi todos los liderazgos perredistas que buscan mejorar su situación financiera con las banderas de una organización política, no importa si de derecha o de falsa izquierda.
De esa forma, o por eso, Morena no representa la salvación del PRD. Su quehacer va más allá, sus objetivos tienen como base fundamental lograr el cambio que tuerza el destino de catástrofe y sangre que ha impuesto la derecha, incluyendo a la Nueva Izquierda de loschuchos, que están dispuestos, en caso de que así sea, a formar parte en el Senado, y en todos los ámbitos, de la oposición al proyecto de López Obrador.
Por eso no sorprende que en la lista de nombres que impuso Nueva Izquierda para los escaños en el Senado, la presencia de quienes podrían sustentar con razones la transformación del país mediante la ley y los cambios que ésta requiera no existe, y en su lugar se halle un grupo de serviles que sólo obedecerán a los intereses de la ultraderecha del PRD.
Queda claro, por todo esto, que el acuerdo entre chuchos y bejaranos para repartirse el partido es ahora evidente. Fuera del DF, lo que resta del país quedará en manos de Nueva Izquierda, porque en la ciudad de México todo será para IDN y Bejarano. Lo demás no importa.
Frente a ello no hay opción partidista de izquierda para la gente, cuando menos por ahora. El PT y Convergencia, con su nuevo nombre, no alcanzan para suplir la ausencia de un partido que se construyó con la esperanza de un cambio que hiciera más justo al país, y que hoy, bajo los intereses de quienes lo explotan, ha muerto.
Hoy habrá de decidirse en el DF si todo está tan planchado como parece. Tras la desbandada que se inició hace buen rato gracias a Nueva Izquierda, que lo dejó con un pequeño número de militantes reales, quedará esta vez, como alguna vez lo auguramos, vacío, como cascarón.
De pasadita
La estrategia del panista José Luis Luege Tamargo para hacer campaña en el DF, que consistía fundamentalmente en golpear al gobierno de Marcelo Ebrard por el tema del Bordo Poniente, es decir, de la basura, no se esfumó con su candidatura. Hay quien supone que si perdió la postulación por el PAN, el negocio de los desperdicios lo tiene bien amarrado. ¿Será?

domingo, 4 de marzo de 2012

5to Aniversario de El Chamuco @el_chamuco


Como siempre los moneros nos hacen reír y reflexionar sobre la situación nacional además de festejar su 5to aniversario en el Jardín de Coyoacán.

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La soledad de América Latina Gabriel García Márquez


A
ntonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.
Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros, y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana encargada de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.
La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santa Anna, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general Gabriel García Morena gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetu que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéros sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. Ha habido 5 guerras y 17 golpes de Estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto, 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi 120 mil, que es como si hoy no se supiera donde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres encintas fueron arrestadas y dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 muertes violentas en cuatro años.
De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 12 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el pais más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América Latina, tendría una población más numerosa que Noruega.
Me atrevo a pensar, que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de las Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual este colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.
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Gabriel García Márquez en el edificio Condesa, el 26 de noviembre de 1966, durante una sesión de fotografías para la primera edición en México de su novela Cien años de soledad, de las que finalmente ninguna se incluyó, aunque sí se utilizó una para la primera versión en inglésFoto Rodrigo Moya
Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construirse su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de la incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aun en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa como soldados de fortuna. Aun en el apogeo del Renacimiento, 12 millansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.
No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos hará sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.
América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.
Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: Me niego a admitir el fin del hombre. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.
Discurso del escritor, el 8 de diciembre de 1982, al recibir el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, Suecia, que reproducimos en ocasión del trigésimo aniversario de esa histórica entrega
Texto: La Jornada

jueves, 1 de marzo de 2012

Cómo destruir un país en 10 pasos Pedro Miguel


E
l proceso puede realizarse mediante la participación de operadores sucesivos y a lo largo de varios sexenios.
1. Para empezar, tómese el poder público por medio de elección, conjura, fraude o una combinación de los tres métodos en proporciones indistintas.
2. Proclámese, con el argumento de la modernización, la obsolescencia generalizada del estado de bienestar; pregónese la eficiencia, competitividad y rentabilidad de la empresa privada por sobre cualquier otra forma conocida o por conocer de producción, administración y distribución.
3. Sobre la premisa anterior, transfiérase cuanta propiedad pública sea posible a manos de particulares; la transferencia habrá de realizarse de tal modo que asegure la incondicionalidad de los favorecidos al régimen político. Redúzcase de manera artificial el precio del trabajo (los topes salariales son un buen procedimiento) a fin de dar veracidad a la promesa de rentabilidad de la iniciativa privada.
4. Elimínese toda protección a la industria, la agricultura y los servicios de origen nacional y ábrase el mercado doméstico a la participación de corporaciones extranjeras; renúnciese a cualquier negociación que pudiese garantizar condiciones de competencia equitativa para entidades y firmas locales.
5. Conviértase a desempleados, desplazados y miserables que resulten de las operaciones anteriores en un gran ejército electoral de reserva, movilizable por medio de los programas e instrumentos de beneficencia que remplazarán a los obsoletos derechos en materia de educación, salud, alimentación, vivienda, empleo, cultura y otros rubros.
6. Una parte de este material humano será empleada como carne de cañón electoral para asegurar la perpetuación del régimen. Canalícese parte del sobrante hacia territorio de Estados Unidos, desde donde esa masa enviará grandes remesas de dinero; empléense esos recursos para maquillar los indicadores económicos. Otra parte irá a la economía informal o a la economía criminal y podrá aprovecharse para crear estructuras igualmente informales de control social o instrumentos de desestabilización selectiva de regiones en función de las necesidades políticas del grupo gobernante. A la postre, esas estructuras servirán también de coartada para la adopción de medidas autoritarias, para la obtención de fondos no declarables destinados a la promoción de las patentes propias en competencias electorales e incluso para omitir obligaciones legales básicas del Estado en el combate a la delincuencia.
7. Establézcase un régimen fiscal de privilegios para los mayores conglomerados empresariales, increméntense impuestos a la población en general –especialmente, la asalariada– y endurézcase la persecución fiscal contra ella. Oriéntese la obtención de recursos a la sobrexplotación de las dos o tres compañías que aún sean de propiedad pública y permítase la concesión generalizada de contratos ventajosos mediante el pago de cuotas no contabilizadas a los funcionarios encargados de otorgarlos.
8. Permítase y promuévase la explotación de los cargos públicos, ya sea con la obtención de percepciones muy superiores a la media, mediante el logro de gratificaciones no previstas en la ley o por ambas vías. Aliéntese la participación de parientes y familiares de altos funcionarios en el manejo de concesiones, contratos y otros instrumentos de vinculación monetaria no formal entre el sector privado y el poder político.
9. Entréguense potestades y facultades en materia de economía, comercio, seguridad, migración y otros rubros a potencias extranjeras o a organismos internacionales dotados de realismo y visión de futuro. Envíese a un secretario de Gobernación a atestiguar, con sonrisa bobalicona, cuando una funcionaria extranjera anuncie operativosde exterminio de delincuentes, con tropas foráneas, en territorio nacional.
10. Proclámese, para despistar al enemigo, que el país avanza a pasos firmes y sólidos por el camino del esplendor económico, de la plena cobertura en servicios de salud, de la democracia funcional, del estado de derecho restablecido y la seguridad pública recuperada. Decórese, por último, con protestas de fe democrática e interés por los pobres.

domingo, 26 de febrero de 2012

Diario de invierno Paul Auster


E
n su obra más reciente, Diario de invierno, el escritor Paul Auster (Nueva Jersey, 1947), vuelve la mirada sobre sí mismo a partir de la llegada de las primeras señales de la vejez, para evocar episodios de su vida y ofrecer un magistral autorretrato construido con desbordante creación literaria. Con autorización de la editorial Anagrama, ofrecemos a los lectores de La Jornada un adelanto del libro
Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro.
Tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la ventana. Tienes seis años. Afuera cae la nieve, y en el jardín las ramas de los árboles se están poniendo blancas.
Habla ya antes de que sea demasiado tarde, y confía luego en seguir hablando hasta que no haya más que decir. Después de todo, se acaba el tiempo. Quizá sea mejor que de momento dejes tus historias a un lado y trates de indagar lo que ha sido vivir en el interior de este cuerpo desde el primer día que recuerdas estar vivo hasta hoy. Un catálogo de datos sensoriales. Lo que cabría denominar fenomenología de la respiración.
Tienes diez años, es pleno verano y hace un calor sofocante, tan húmedo y molesto que, incluso sentado a la sombra de los árboles del jardín, se te llena de sudor la frente.
Que ya no eres joven es un hecho indiscutible. Dentro de un mes cumplirás sesenta y cuatro años, y aunque eso no es ser demasiado viejo, no lo que todo el mundo consideraría una edad provecta, no puedes dejar de pensar en todos los que no han logrado llegar tan lejos como tú. Ese es un ejemplo de las diversas cosas que podrían no pasar nunca pero que, en realidad, han ocurrido.
El viento en tu rostro durante la tormenta de nieve de la semana pasada. El espantoso aguijón del frío, y tú ahí fuera, en las calles desiertas, preguntándote qué te habría llevado a salir de casa con aquella rugiente tempestad, y sin embargo, aun cuando luchabas por mantener el equilibrio, estaba el júbilo de aquel viento, la euforia de ver las familiares calles empañadas de blanco, convertidas en un remolino de nieve.
Placeres físicos y dolores físicos. Placeres sexuales antes que nada, pero también el placer de la comida y la bebida, el de reposar desnudo en un baño caliente, de rascarse un picor, de estornudar y peerse, de quedarse una hora más en la cama, de volver la cara hacia el sol en una templada tarde a finales de primavera o principios de verano y sentir el calor que se difunde por la piel. Innumerables ocasiones, no pasa un día sin algún instante o instantes de placer físico, y sin embargo los dolores son sin duda más persistentes y obstinados, y en uno u otro momento han asaltado casi todas las partes de tu cuerpo. Ojos y oídos, cabeza y cuello, hombros y espalda, brazos y piernas, garganta y estómago, tobillos y pies, por no mencionar el enorme forúnculo que una vez te brotó en el carrillo izquierdo del culo, llamado lobanillo por el médico, lo que a tus oídos sonaba a dolencia medieval, y que durante una semana te impidió sentarte en una silla.
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La proximidad que tu menudo cuerpo guardaba con el suelo, el cuerpo que te correspondía cuando tenías tres y cuatro años, es decir, la brevedad de la distancia entre tus pies y tu cabeza, y cómo las cosas en que ya no te fijas constituían entonces una presencia y preocupación constantes para ti: el pequeño mundo de reptantes hormigas y monedas perdidas, de ramitas caídas y abolladas chapas de botellas, de tréboles y dientes de león. Pero sobre todo las hormigas. Son lo que mejor recuerdas. Ejércitos de hormigas en marcha, subiendo y bajando de sus pulverulentos montículos.
Tienes cinco años, estás en cuclillas sobre un hormiguero en el jardín, estudiando atentamente las idas y venidas de tus diminutos amigos de seis patas. Sin ser visto ni oído, tu vecino de tres años se acerca sigilosamente a tu espalda y te golpea en la cabeza con un rastrillo de juguete. Las púas te atraviesan el cuero cabelludo, la sangre te empieza a manar por el pelo y te corre hasta la nunca, y dando gritos entras corriendo en casa, donde tu abuela te cura las heridas.
Palabras de tu abuela a tu madre:Qué hombre tan maravilloso sería tu padre... con que sólo fuera de otra manera.
Esta mañana, te despiertas en la penumbra de otro amanecer de enero, con una luz difuminada, grisácea, penetrando en el dormitorio, y ahí está el rostro de tu mujer vuelto hacia ti, los ojos cerrados, aún profundamente dormida, las mantas subidas hasta el cuello, asomando únicamente la cabeza, y te maravilla lo preciosa que está, lo joven que parece, incluso ahora, treinta años después de la primera vez que te acostaste con ella, al cabo de treinta años de vivir bajo el mismo techo y compartir la misma cama.
También nieva hoy, y cuando te levantas de la cama y vas a la ventana, en el jardín las ramas de los árboles se están poniendo blancas. Tienes sesenta y tres años. Se te ocurre que durante el largo viaje de la niñez hasta aquí rara vez ha habido un momento en que no hayas estado enamorado. Treinta años de matrimonio, sí, pero en los treinta anteriores, ¿cuántos caprichos y enamoramientos, cuántas pasiones, cuántos delirios y afanes, cuántas oleadas de loco deseo? Desde el comienzo mismo de tu vida consciente, has sido un solícito esclavo de Eros. Las chicas que amaste de niño, las mujeres que quisiste ya hombre, cada una diferente de las demás, delgadas unas y otras rellenas, bajas y altas, intelectuales y atléticas, sociables y temperamentales, blancas y negras y algunas asiáticas, nada en su apariencia te importaba realmente, todo estaba en la luz interior que percibieras en ella, la chispa del carácter, la llama de la identidad revelada, y esa luz la hacía bella para ti, aunque otros estuvieran ciegos ante la belleza que tú veías, y entonces te morías por estar con ella, cerca de ella, porque la belleza femenina es algo que nunca has podido resistir. Ya desde tus primeros días de colegio, en la clase del jardín de infancia, donde te enamoraste de la niña rubia de larga cola de cabello, la señorita Sandquist te castigaba a menudo por esconderte con la niña de la que te habías prendado, los dos juntos haciendo travesuras en algún rincón, pero tales castigos no significaban nada para ti, porque estabas enamorado y entonces el amor era tu debilidad, como lo sigue siendo ahora (...)

viernes, 24 de febrero de 2012

La travesía electoral de la izquierda mexicana


La travesía electoral de la izquierda mexicana
Escrito por Daniel de la Garza el 24 febrero 2012


Foto: NTX. Fuente: www.adnpolitico.com

Menos de 48 horas después de que el Partido Acción Nacional definiera su candidatura Presidencial, aconteció un encuentro que pocos hubiesen imaginado tan sólo unos meses atrás: el respaldo de Cuauhtémoc Cárdenas a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.

De esta manera, la izquierda partidista tuvo uno de las representaciones de unidad más significativas desde la declinación de Heberto Castillo en favor del propio Cárdenas en la contienda electoral de 1988. De hecho, una novedad es que en 2012 no existe otra candidatura en el horizonte que se asuma de izquierda.

No se puede negar que la izquierda mexicana en sus distintas expresiones ha contribuido como ninguna otra corriente política de manera decisiva a los cambios sociales que han acontecido en México en los últimos 44 años. Desde la irrupción de 1968 que sacudió la conciencia colectiva del país, pasando por la incursión del Frente Democrático Nacional en 1988 que hizo posible la alternancia política 12 años después.

Sería deshonesto negar que la única fuerza política que se opuso frontalmente al salinismo que pretende regresar mediante la candidatura de Enrique Peña Nieto fue precisamente la izquierda en un contexto donde el PAN llegó a declarar que le habían robado su programa de gobierno.

Si pocos hoy en día regatean sus aciertos, también es justo reconocer que gracias a sus errores y fracturas, la izquierda mexicana ha estado privada de conquistar una mayoría en las urnas que le permita constituirse en gobierno.

Si bien los simpatizantes de López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas encontraron razones de sobra para justificar el distanciamiento que tuvieron durante la última década, lo cierto es que a estas alturas pocos afirmarían que la alternativa progresista a la que dicen representar se vio beneficiada de dicha ruptura. Todo lo contrario, los sectores reformistas y el resto del país terminaron padeciendo el gobierno de Felipe Calderón. En la actualidad, las candidaturas de Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto se ubican claramente a la derecha del espectro político, en el primer caso se asegura la continuidad de 12 años de gobiernos en los que prevalece el desdén a todo tipo de protección social, mientras que el segundo caso es garantía de la restauración del priismo más conservador.

Quienes desde hace años han enarbolado la causa de la lucha contra la desigualdad y la enorme miseria que aqueja a millones de ciudadanos, así como la protección de los derechos de las minorías han visto como en las últimas décadas el país se ha ceñido en las posturas más reaccionarias, aún frente a otros países de América Latina. Frente a una embestida conservadora que contempla pocos cambios sustantivos, es comprensible que la izquierda haya podido resolver al menos por el momento algunas de sus más agudas divisiones porque se considera que es mucho lo que está en juego.

Si nos atenemos a lo que indican las más recientes encuestas que han sido publicadas, la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador contienda en serio por la Presidencia de la República son prácticamente nulas. Prácticamente todas las encuestas (a excepción de Covarrubias) que han sido publicadas hasta el momento ubican al candidato de las izquierdas en el tercer lugar.

Si se confirmara ese escenario, la candidatura de López Obrador sería de carácter testimonial, y como consecuencia la contienda se polarizaría como consecuencia entre la alternativa de un tercer periodo del PAN, o la alternancia política en manos del PRI.

La contienda por el 2012 tiene una lógica distinta a las anteriores que se han celebrado desde que existe razonable competencia electoral, en gran medida porque después de 12 años en que se produjo la alternancia el PAN ha sufrido un enorme desgaste, pero quien ha capitalizado ese hartazgo en los últimos años ha sido el candidato del PRI.

Mucho se ha comentado sobre la estrategia de moderación que ha implementado López Obrador, en la que no sólo ha dejado de lado la confrontación con sus adversarios y el gobierno en turno, sino que ha recibido muestras de adhesión de actores sociales que hasta hace poco le eran adversos. Es una ruta similar a la que llevó al peruano Ollanta Humala al triunfo electoral en 2011, pero hasta la fecha no se percibe un crecimiento similar en el caso mexicano.

En los medios de comunicación que siempre han sido adversos a la disidencia festejan el estancamiento electoral de López Obrador. El revuelo que tuvo la filtración de aquella declaración en la que el candidato denota cansancio es muestra de que la apuesta de ese sector no sólo es la victoria de Peña Nieto o Vázquez Mota, sino la consolidación del anhelado bipartidismo que se concibe desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

En 1994, Cuauhtémoc Cárdenas fue desplazado del segundo lugar por el candidato del PAN, Diego Fernández de Cevallos, en un contexto donde la percepción del éxito del salinismo era mayoritaria. Cárdenas cometió el error de conducir una campaña en la misma lógica que seis años atrás, sin contar con otra estrategia electoral que no fuese la arena de la movilización social que le era favorable. Años de ataques mediáticos, así cómo un ambiente en el que predominaba el miedo contribuyó no sólo a su derrota, sino a que sufriera un serio revés ante el avance conseguido 6 años atrás.

En 1997, la conquista de la capital de la República por el PRD así como el segundo lugar en la Cámara de Diputados parecía augurar un futuro promisorio para esa corriente política. Pero en el año 2000, fue la derecha quien conquistó por primera vez la alternancia en la Presidencia de la República.

Después de estar cerca de ganar en 2006, la debacle del PRD fue impresionante: en los hechos perdió todos los centros de poder que había conquistado de manera previa, las únicas victorias electorales relevantes fueron aquellas en las que lastimosamente se aliaron con el PAN.

Por ello, desde hace años López Obrador ha apostado a una estructura organizacional distinta, cuya eficacia sigue siendo un misterio. El Movimiento de Regeneración Nacional no se conduce bajo la misma lógica electoral que los partidos políticos, pero hasta la fecha no se tienen logros tangibles que permitan asegurar que el día de la elección se refleje en las urnas un resultado radicalmente distinto al que augure el promedio de las encuestas.

En la elección del 2012 existen muchas variables que influirán en los resultados de la elección, pero la única esperanza de triunfo para López Obrador es que la contienda sea por vez primera de tercios; no se vislumbra en el horizonte otro escenario favorable.

Además de quien conducirá los destinos del país, la elección determinará si la izquierda puede evitar otra regresión electoral (que parecen cíclicas), o si se consolida ya sea desde la oposición o desde el gobierno, como una alternativa política ascendente al servicio de una sociedad que aún de manera inconsciente, comparte de manera mayoritaria el diagnóstico y mucho del programa que la izquierda ha planteado desde hace décadas.

miércoles, 22 de febrero de 2012

G-20: Repensar las instituciones internacionales Pierre Charasse / I

La crisis económica y financiera que explotó en 2008 fue un duro golpe al proceso de globalización y un revelador de la extrema complejidad del manejo de un mundo dominado por la finanza. En los años recientes hubo un cantidad impresionante de cumbres de jefes de Estado o de reuniones de ministros (en la UE, el G-7, el G-20…), todas con las mismas conclusiones: más liberalismo, más austeridad y menos regulación por parte de los estados. A pesar de los grandes desastres financieros y sociales de los pasados meses, la maquinaria internacional no se pone de acuerdo para imponer un mínimo de regulación a los flujos de capitales y, peor aun, se multiplican las relaciones incestuosasentre los gobiernos, los bancos centrales (ahora todos independientes de los gobiernos) y el sector financiero privado, permitiendo la impunidad total de grandes actores privados que a través de operaciones de alto riesgo o francamente fraudulentas, ponen en peligro todo el sistema financiero internacional. Con la globalización entramos en un sistema depensamiento único, como definió Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique, con un grado impresionante de dogmatismo.

Al mismo tiempo que se expande elpensamiento único se multiplican los foros informales donde un número muy limitado de jefes de Estado o ministros toman decisiones que comprometen el futuro de la humanidad (asociando actores no-estatales como las empresas o la sociedad civil). La cuestión es muy seria, porque como dijo el presidente Sarkozy, el sistema de las Naciones Unidas que tiene toda la legitimidad para representar a los 192 países del planetaestá agotado y no responde más a las exigencias de un mundo económicamente interdependiente. En los pasados 20 años todos los intentos de reformar el sistema de las Naciones Unidas, empezando por el Consejo de Seguridad, fracasaron. Por tanto es inevitable y urgente repensar las instituciones internacionales. El tema de la arquitectura institucional del mundo estaba en la mesa de la cumbre del G-20 en Cannes en diciembre, y sin duda será discutido en la próxima cumbre en Los Cabos, como reclamaron los cancilleres en su reunión del 20 de febrero.

Coexisten hoy dos sistemas paralelos de instituciones intergubernamentales, las del viejo mundo con la Organización de las Naciones Unidas en su centro, donde todos los estados tiene igualdad de derechos, y los nuevos foros como G-7 y G-20, que reagrupan los países industrializados y emergentes en un marco totalmente informal. Ahí esta el verdadero poder. Igualmente el Fondo Monetario Internacional, muy desprestigiado en los años 80, es hoy la institución financiera de mayor peso en el mundo. Lo fundamental en el proceso de globalización empezado en los años 90 es que los grandes países industrializados occidentales se organizaron para no dejar a ningún otro grupo de países la capacidad de formular modelos alternativos de desarrollo. El G-7, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OCDE, controlados por las potencias occidentales, fijaron las nuevas reglas del juego en los países ex comunistas sin encontrar resistencias, para después generalizarlas a todo el mundo. El tercer mundo se desintegró, y ni China ni Rusia, convertidas al capitalismo, han tenido hasta la fecha el peso suficiente y la voluntad de hacer contrapropuestas al esquema occidental. Sobre todo China, que está todavía en una fase de incorporación a la economía mundial para satisfacer las necesidades de crecimiento de su pueblo, avanzando con mucha prudencia para no desestabilizar el orden económico y financiero mundial. Le interesa sobremanera la estabilidad de un sistema que le da acceso a todos los mercados y fuentes de materias primas, y le permite tomar el control de muchas grandes empresas de Estados Unidos o Europa, protegiéndose al mismo tiempo de los excesos de la desregulación financiera. China tiene una política a muy largo plazo y decidirá en el momento oportuno si le conviene o no provocar un cambio fundamental en el pilotaje del mundo globalizado. Por eso tiene un perfil relativamente bajo en el G-20; prefiere las discusiones bilaterales, en particular con Estados Unidos.

Mientras, vivimos una situación paradójica: los grandes países industrializados atraviesan una profunda crisis, pero conservan todo su poder de influencia, al lado de economías emergentes en crecimiento rápido que no encuentran todavía el lugar que les corresponde en los procesos de toma de decisión. Eso fue uno de los puntos más significativos abordado por algunos cancilleres en Los Cabos.

Fuente La Jornada