sábado, 28 de mayo de 2011

Frecuencia Laboral Martín Esparza Lulu Mtz y Paty Carrasco de Hoy

¡LOS JÓVENES ESTÁN CONDENADOS AL EMPLEO TEMPORAL! Con la Reforma Laboral PRI-PAN *Es Falso el Slogan de que con la Reforma Laboral se Generarán Más Empleos en México...si quieres saber más en Frecuencia Laboral:

"No somos antisistema, ustedes son antinosotros" Gustavo Gordillo

"No somos antisistema, ustedes son antinosotros"
Gustavo Gordillo

Decía en un artículo a principios de año (19/02) sobre las primeras movilizaciones en Túnez y Egipto que existía un contexto "que hace posible una proliferación de movilizaciones en el mundo a la manera en que la ola de rebeldía juvenil se expandió hace 43 años desde la Polonia comunista, la Francia republicana y el México autoritario". Cuatro son factores claves. El desempleo juvenil, la insultante desigualdad entre un puñado de muy ricos y amplias masas en condiciones graves de pobreza. La revolución de las telecomunicaciones. La mediocridad y corrupción de las clases políticas.

Pero, sobre todo, están presentes los itinerarios específicos de las resistencias populares en cada país, en cada sociedad.

Los regímenes políticos son muy distintos entre las dictaduras árabes y las democracias europeas. Pero los rasgos ya señalados hacen previsible que por contagio crezca como marea la protesta popular. El manifiesto-protesta de Stephane Hessel (2009), ex combatiente de la resistencia francesa frente al nazismo, llamando a los jóvenes a indignarse, causó enorme efecto en Europa y más allá justo porque resumía el estado de ánimo y una propuesta central que ha recorrido todas las movilizaciones de 2011: "Estoy persuadido a que el futuro le pertenece a los no violentos, la reconciliación de diferentes culturas. Es por esta vía que la humanidad entrará a su siguiente etapa".

Cada movilización ha tenido su propio Hessel. Un individuo que convoca basado en sus resistencias pasadas, su propia indignación y su estatura ética. Como resumió Regis Debray en el Nouvel Observateur (24/02-3/3/2011): Fervor poético, intransigencia moral y moderación política: bella ecuación que impacta y detona. En México está en marcha esa movilización multiforme alimentada por una enorme vertiente de resistencias, movimientos, actos heroicos y memoria colectiva que no pertenece a nadie en particular y a todos en conjunto, y que ha logrado encarnar Javier Sicilia y el Movimiento por una paz con Justicia y Dignidad.

El gran dilema de toda movilización está –entre los acampados de España se ve ahora más claro– entre mantener la tensión creativa y solidaria de los movilizados y la construcción, mediante la deliberación con los poderes, arreglos institucionales que rompan las injustas inercias. Este momento decisivo en nuestra historia reciente se puede disolver como en el famoso cuento de Julio Cortázar, si el dilema se asume como contradicción irresoluble.

El cuento de Julio Cortázar transcurre en la autopista del sur camino a París, un domingo en la tarde, cuando se produce un enorme embotellamiento que apenas si permite que los automóviles avancen lentamente. Pasan las horas y los días; de un tremendo calor se pasa a un frío glacial y a la nieve para finalmente alcanzar nuevamente el sol y ciertos aires primaverales. En ese lapso la gente de los automóviles circunvecinos se conoce primero con indiferencia y recelo y después en la interesada búsqueda de generar un grupo que pueda atender tareas que van más allá del individuo: avituallamiento, sobre todo, pero también atención a los más ancianos y a los niños. El ingeniero –narrador de la historia y conductor de un Peugeot 404– se enamora de su vecina, la conductora de un Dauphine. En tanto se organiza el grupo de automovilistas, otra conversación ocurre por medio de la radio, donde se informa constantemente del inminente rescate de los automovilistas atrapados en el embotellamiento. Conforme pasa el tiempo la gente deja de atender a la radio y se ocupa más de enfrentar conjuntamente los retos de su convivencia. Al final, por alguna razón, se desbloquea la autopista y conforme los autos comienzan a agarrar velocidad se desintegra el grupo que se había formado. El ingeniero, que había acariciado la idea de tener un hijo con la Dauphine, no la vuelve a ver.

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jueves, 26 de mayo de 2011

Alejandro Encinas 25-05-11 EL MAÑANERO

Cómo utilizan los estudiantes y jóvenes para derrocar gobiernos que no favorecen los intereses imperiales El golpe dirigido por Washington




Llámalo una revolución de cólores, un golpe suave, un coup d’etat o simplemente un cambio de régimen, sea lo que sea, no existe duda ninguna que detrás de está estrategia mal llamada la “no violencia” o la “exportación de la democracia” están los nefastos intereses de Washington. Fue en el año 1983 que éste concepto fue creado que luego ha instalado gobiernos subordinados al poder imperial desde Sur América al Caucaso a Asia. A través de la creación de una seria de “fundaciones” quasi-privadas, como el Instituto Albert Einstein (AEI), la National Endowment for Democracy (NED), el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrata Nacional (NDI) y Freedom House, entre otras, el gobierno de Estados Unidos comenzaba a filtrar fianciamiento y asesoría estratégica a partidos políticas y organizaciones sociales que promovían su agenda en países con gobiernos no alineados con los intereses estratégicos de Washington.

Fue justo en ese año 1983 que dos de éstas fundaciones nacieron, cada una con una agenda y una misión programada. La National Endowment for Democracy (NED) fue creada por una ley del Congreso de Estados Unidos que la establecía como una entidad dedicada a “promover la democracia por el mundo”. Y a pesar de clasificar la fundación como “privada”, sus tareas y su financiamiento se mantienían bajo el control y la supervisión del Departamento de Estado. La NED nació después de varios años de contemplación por parte de un equipo formador, el American Política Foundation (APF), compuesto por miembros de los partidos republicano y demócrata, que buscaba una forma de ejecutar las muy criticadas actividades clandestinas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la sociedad civil. Tal cual como admitió uno de ls fundadores de la NED, Allen Weinstein, al periódico New York Times , “…lo que hace la NED hoy en día fue hecho de manera clandestina hace 25 años por la CIA”. Y este sentimiento ha sido ratificado por directores de otras fundaciones que operan dentro de está misma estrategia, como Freedom House, cuyo director para Ucrania declaró en el 2005 que “…En los años 50, 60 y 70 esta tipa de actividad fue manejada por la CIA de modo escondido. Daba la impresión de que los servicios de inteligencia estadounidenses corrompían las organizaciones y los partidos políticos de los países. Esto hacia ver a los movimientos locales como unos instrumentos de la CIA. Entonces, fue decidido que Estados Unidos haria este tipo de actividad de manera pública. Y eso es lo que hacemos con nuestras fundaciones.”

La otra fundación creada en el año 1983 es el Instituto Albert Einstein, creada por Gene Sharp. Este instituto se presenta como un lugar de formación en las técnicas de “lucha no violenta”, y aunque utilizan como símbolos los grandes luchadores pácificos de la izquierda, como Ghandi y Martin Luther King Jr., su misión verdadera es elaborar y enseñar teorías y estrategias para derrocar gobiernos con tendencia comunista o socialista. Sus teorías y talleres de formación han sido empleados por diferentes movimientos anti-comunistas y anti-socialistas en países del antiguo Unión Soviética, y otros en Taiwán, Chile, Indonesia y Venezuela, para nombrar algunos. También sus lineamientos son enseñados y utilizados en la formación de equipos élites de las fuerzas armadas en Estados Unidos y Europa para promover lo que llaman “defensa realizada por civiles”, una teoría que elaboraron para impedir una invasión rusa en otros países europeos.

La NED sirve como ente financiera y ayuda con la elaboración de estrategias políticas que buscan consolidar movimientos y coaliciones de opositores a gobiernos no subordinados a los intereses de Washington; mientras que el Instituto Albert Einstein se enfoca en la formación y el entrenamiento de movimientos de jóvenes y estudiantes en las técnicas necesarias para lograr un cambio de regimen en un periódo corto. Además de éstas dos entidades, también hay otras dos que funcionan para crear, asesor y fortalecer partidos políticos que promueven la agenda de Washington: el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Demócrata Nacional (NDI), creados en el año 1984 para filtrar el financiamiento desde la NED hacia los partidos locales en países de interés estratégico. Y está Freedom House, fundada por el gobierno de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para “promover la libertad” en países europeos y luego para luchar contra la expansión del comunismo. Freedom House siempre ha tenido un enfoque principal en el uso de los medios de comunicación y la propaganda para promover su agenda. Ha sido financista y promotor de los voceros propagandístas de Washington en el mundo, como Radio Free Europe/Radio Liberty, la Voz de América y Radio y TV Martí. En los años 80, Freedom House estuvo involucrada en la guerra psicológica que desarrollaba Washington y sus aliados en Centroamérica contra la influencia comunista. Hasta el año 2005, su presidente era James Woolsey, antiguo director de la CIA. Hoy en día, el presidente de Freedom House es Peter Ackerman, quien fue alumno y empleado de Gene Sharp en el Instituto Albert Einstein y quien también es fundador del Centro Internacional para el Conflicto No Violento, entidad que hoy en día trabaja con la formación en las técnicas de golpe suave para jóvenes y estudiantes en países no alineados con Washington.

Hay una entidad más que hay que mencionar antes de demostrar como esta red de instituciones ejecuta su misión principal: la Agencia Internacional del Desarrollo de Estados Unidos (USAID). Creada en el año 1962 bajo la administración de John F. Kennedy, la USAID es el gran brazo financiero del Departamento de Estado en el exterior. Hoy en día funciona como parte del eje de seguridad y defensa de Washington. El Pentágono se encarga de lo militar, el Departamento de Estado de lo diplomático y la USAID de las poblaciones civiles. La USAID sirve para promover los intereses económicos y estrategicos de Estados Unidos en casi todo el planeta. Sus departamentos dedicados a transición, reconstrucción, gerencia de conflictos, desarrollo económico, gobernabilidad y democracia son los principales viaductos a través de los cuales filtran los miles de millones de dólares que desde Washington envían a los partidos políticos, ONGs, movimientos estudiantiles y sociales que promueven sus intereses en el mundo. En cualquier país donde ha habido un golpe de estado, una revolución de colores o un cambio de regimen favorable a los intereses de Estados Unidos se encuentra la USAID y su lluvia de dólares.

Por cierto, todas las entidades anteriormente mencionadas están presentes actualmente en Venezuela y Bolivia, donde desde hace ya varios años han venido financiando y asesorando proyectos y grupos con el objetivo de derrocar los gobiernos de Hugo Chávez y Evo Morales.

Entonces, ya que sabemos quienes están detrás de la estrategia del golpe suave o una revolución de colores, ahora es necesario analizar como funciona y como se detecta que este plan está siendo ejecutado en su país.

¿Cómo funciona una revolución de colores?

Vemos brevemente los casos de Serbia (antes Yugoslavia), Ucrania, Georgia y Kirgistán, donde en los últimos años se han tomado lugar estas revoluciones de cólores. ¿Cuáles son las cosas en común de estos países? En primer lugar, recursos naturales y estratégicos. Gas, petróleo, gaseoductos, olioductos, bases militares, fronteras estratégicas – todos estos son factores presentes en estos países. Serbia, donde tomó lugar el derrocamiento del gobierno de Slobodan Milosevic en 2001, tiene gas natural y petróleo; Georgia, donde hubo la revolución rosa en 2003, comparte bases militares con Rusia y Estados Unidos y está en la vía de los gaseoductos y olioductos más importantes del Medio Oriente hacia el mundo Occidental; Ucrania, donde hubo la revolución naranja en 2004 está ubicada estratégicamente entre los productores más grande de energía en Rusia y la región del Mar Caspian, y los consumidores en Eurasia; y Kirgistán tiene una frontera estratégica con China, bases militares de Rusia y Estados Unidos y también está ubicada en la vía de estos importantes gaseoductos que Washington y sus empresas del Complejo Militar Industrial quisieran controlar.

A parte de los intereses estratégicos está la ideología. Son movimientos principalmente anti-comunistas, anti-socialistas, pro-capitalistas y pro-imperialistas. Entonces, donde hay un gobierno con tendencia socialista y anti-imperialista en un país con recursos estratégicas y naturales, habrá un plan de golpe suave para derrocarlo.

En todos estos países donde se ha ejecutado está estrategia, los movimientos o grupos que la ha dirigido emplean las mismas recetas. Involucran a estudiantes y jóvenes en las acciones para dar una cara fresca a su movimiento y también para hacer el trabajo de las fuerzas de seguridad más dificil (a la hora de arrestar un niño de 14 años por una acción ilegal de calle, el estado parece el ente represor) y realizan un proceso de marketing para diseñar un logo del movimiento, un slogan y/o un color (en Serbia fue el puño cerrado en blanco con negro del OTPOR, en Ucrania, el mismo logo pero con el color naranja, en Georgia, también el mismo puño pero con rosa, en Kirgistán, rosada, y en Venezuela, en lugar del puño de OTPOR utilizan la mano blanca con fondo negro). Siempre se planifican las acciones acerca de un proceso electoral en el país, donde preparan una red de observadores, una organización electoral paralelo (Súmate, en Venezuela) y unas operaciones psicológicas para preparar un escenario de fraude y el rechazo a los resultados en caso de perder ellos. Siempre utilizan el mismo material de formación de Gene Sharp y el Instituto Albert Einstein, y siempre reciben fondos y asesoría estratégica y política de las agencias de Washington, como la USAID, la NED, el IRI, el NDI y Freedom House.

¿Cuál es su objetivo principal?

La estrategia consiste en un intento de debilitar y desorganizar los pilares del poder (el estado y las fuerzas laborales) y neutralizar las fuerzas de seguridad, siempre en el contexto de un proceso electoral. Según el Coronel (Ejército EEUU) Robert Helvey del Instituto Albert Einstein, su objetivo no se trata de destruir las fuerzas armadas y cuerpos policiales, sino convertirlos – convencerlos de dejar el gobierno actual y hacerles entender que hay lugar para ellos en el gobierno de mañana. Utilizan los jóvenes para intentar debilitar el ánimo de las fuerzas de seguridad y cambiar su sumisión al régimen. Realizan contactos con los militares para intentar negociar, ejecutando operaciones psicológicas en su contra. Según Srdja Popovic, uno de los fundadores de OTPOR en Serbia, el Coronel Helvey les enseñó “…como seleccionar personas dentro del sistema como policías y mandarles constantemente el mensaje que todos somos víctimas, tanto ellos como nosotros, porque no es el trabajo de la policía arrestar un niño de 13 años, por ejemplo…” También, Popovic explica que el Coronel Helvey les enseñó como crear su organización y hacer de su movimiento “una verdadera marca”, además de como elegir un símbolo que sirve como la herramienta de comunicación con el público (como la mano o puño blanco), como difundir mensajes, reclutar gente, realizar manifestaciones públicas y lo más importante de todo, como encontrar dinero.

Entonces, la estrategia está dirigida hacia las fuerzas armadas, la policía, los funcionarios públicos y el público en general, a través de una guerra psicológica y una presencia en la calle que da la impresión de un inminente estallido social. Y todo eso, ejecutado aparentamente por jóvenes y estudiantes.

Venezuela

Desde el fracaso de las políticas neoliberales en Venezuela de la época de Carlos Andrés Pérez en el año 1992 y la insurrección militar del 4 de febrero de ese año, liderado por el ahora presidente Hugo Chávez, Washington ha contemplado como utilizar entidades como la NED y la USAID en el país para promover su agenda política y económica. Pero realmente fue en el año 2000, luego del primer año del Presidente Chávez en el poder, que la NED comenzó a financiar grupos y partidos políticos que comenzaban a constituirse como un movimiento opositor al gobierno nacional. Estos partidos y organizaciones de la llamada sociedad civil recibieron millones de dólares de la NED y sus institutos claves, el IRI y el NDI, en esos primeros años que luego fueron direccionados hacia el golpe de estado de abril 2002. Cuando esa acción no funcionó para derrocar al Presidente Chávez definitivemente, Washington reorientó su estrategia y llegó la USAID en junio de 2002, instalando lo que llaman una Oficina de Iniciativas hacia una Transición (OTI, por sus siglas en inglés). A través de esa oficina, reforzaron el financiamiento de los partidos políticos, como Acción Democrática, COPEI, Proyecto Venezuela, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, utilizando el IRI y el NDI para filtrar más fondos, y comenzaron a financiaron con más de 10 millónes de dólares a docenas de ONG y grupos de la “sociedad civil”, incluyendo medios privados de comunicación.

Fue en el año 2003 que el Instituto Albert Einstein tocó terreno en Venezuela por primera vez. Un viaje realizado por el Coronel Robert Helvey y otro funcionario del instituto, Chris Miller, tomó lugar en abril 2003 durante 9 días en Venezuela. El objetivo de la consulta fue suministrar a miembros de la oposición venezolana la capacidad de desarrollar una estrategia basada en las técnicas de golpe suave para “restaurar la democracia” en Venezuela. Según el informe anual del Instituto Albert Einstein, los participantes en el taller incluían miembros de partidos políticos y sindicatos, líderes de ONGs y otros activistas y fue patrocinado por la organización Ofensiva Ciudadana, que parece ser simplemente una entidad de fachada que fue creada para organizar el seminario. Algunos participantes, como el opositor Robert Alonso, han admitido que de las enseñazas del taller y la asesoría del Coronel Helvey y Gene Sharp, nacieron las guarimbas – esas acciones violentas de calle que tenían como objetivo interrumpir el proceso del referéndum revocatorio en el 2004 y crear un nivel de caos y desestabilización en el país.

Luego, volvió el contacto entre la oposición venezolana y el Instituto Albert Einstein en marzo de 2005, cuando en la sede del instituto en Boston, EEUU, realizaron un taller de estrategia para estudiantes y jóvenes venezolanos. Esto fue el verdadero momento cuando comenzaron su trabajo con los jóvenes venezolanos. Trajeron dos de los dirigentes de OTPOR desde Serbia, Slobodan Dinovic y Ivan Marovic para enseñar a los estudiantes venezolanos como debilitar y desorganizar el poder y como construir y manejar su movimiento. Al mismo tiempo, el financiamiento de la USAID, el IRI, el NDI y la NED estaba aumentando en el país. Por cierto, en el 2005, Freedom House llegó a Venezuela, financiada por la Oficina de Iniciativas hacia una Transición (OTI) de la USAID para apoyar a los medios privados de comunicación con la preparación de operaciones psicológicas.

En el 2006, el movimiento estudiantil entrenado por Gene Sharp, el Coronel Helvey y los jóvenes expertos de OTPOR, se estrenó con el Plan V durante el proceso de las elecciones presidenciales de diciembre 2006. Pero no tenían suficiente presencia en las calles y aún no habían perfeccionado las técnicas. Además, la situación electoral no les favorecía, pués la ventaje del Presidente Chávez sobre el candidato de oposición Manuel Rosales era demasiado para poder gritar fraude y tener legitimidad. Entonces, el Plan V se murió y se renació como el Movimiento Cambio, pero ese tampoco tuvo mucho impacto. No fue sino hasta abril 2007, con la excusa de la no renovación del canal de televisión RCTV, que los jóvenes entrenados por el Instituto Albert Einstein y OTPOR lograron ejecutar la primera fase de su plan. Nació el movimiento estudiantil “manos blancas” con el joven dirigente Yon Goicochea (uno de los seleccionados estudiosos de las técnias de Gene Sharp) y dio su cara al país.

Pero poco después, con Goicochea ya pasando de ser estudiante a convertirse en un dirigente político de Primero Justicia, vieron la necesidad de entrenar nuevas caras, y fueron enviados cuatro estudiantes venezolanos a Belgrado para recibir un entrenamiento intensivo con los expertos de OTPOR. Ronel Gaglio (UMA), Geraldine Alvarez (UCAB), Rodrigo Diamanti (UCAB) y Eliza Totaro (UCAB), fueron seleccionados para ir hasta Belgrado en octubre 2007, a pocos meses del referéndum nacional sobre la reforma constitucional, para recibir las instrucciones necesarias para mantener su movimiento estudiantil vivo y presente en Venezuela. A su regreso a Venezuela, su trabajo consistía en pasar sus enseñanzas a los demás jóvenes de su movimiento y seguir aumentando su presencia pública en el país.

Mientras los estudiantes entrenados por las agencias de Washington ensayaban sus técnicas de golpe suave, creando caos en las calles, disturbios constantes y intentando provocar represión del estado, Freedom House, la NED, IRI, NDI y la USAID seguían aumentando el financiamiento a las principales ONG y partidos políticos de la oposición, como Súmate, Ciudadanía Activa, Sinergia, CEDICE, Liderazgo y Visión, Radar de los Barrios, Acción Campesina, CESAP, Consorcio Justicia, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, AD, COPEI, y hasta financiaban y dirigían programas de formación de líderes estudiantiles en universidades como la Universidad Metropolitana, la Universidad Católica Andrés Bello y otras por todo el país. Y no hay que olvidar la gran estrategia mediática que utilizaba los periodistas financiados y entrenados en EEUU a través de los programas del Departamento de Estado y la Embajada de EEUU en Caracas, para ejecutar sus operaciones psicólogicas en los medios privados.

Su trabajo duro tuvo éxito en el 2007, con la derrota, aunque por poco, de la reforma constitucional. Y como era de esperar, muchos de los líderes estudiantiles, confesos apolíticos, se incorporaron en partidos políticos para asegurar futuros cargos, como Yon Goicochea en la directiva de Primero Justicia, o se inscribieron sus candidaturas para las elecciones regionales del 2008, como Stalin Gonzalez y Freddy Guevara, entre otros.

De nuevo en las calles en el 2009 para hacer su campaña contra la enmienda constitucional que permitiría la postulación sin límites a los cargos públicos, éste mal llamado movimiento estudiantil sigue con el mismo plan de violencia y mentiras. Detrás de esas caras juveniles están los viejos políticos corruptos de los gobiernos anteriores junto al gran aparato imperial que sólo les interesa asegurar su control sobre los recursos naturales y estratégicos del país (su riqueza), y garantizar la muerte del socialismo para siempre. Hay que tener algo muy claro – todo esto es un proyecto estadounidense, hasta eso lo admiten los protaganistas de las revoluciones de colores en el Caucaso. Disfrazado de una misión de “promover la democracia” por parte de las agencias de Washington está el mismo objetivo de adueñarse del país y subordinar al pueblo venezolano a la agenda imperial. No hay que tener duda ninguna que aquellos que reciben los fondos de las agencias como USAID, NED, NDI, IRI y Freedom House, o el entrenamiento del Instituto Albert Einstein u OTPOR, son agentes del imperio estadounidense; son sus lacayos, sus portavoces y siempre estarán bajo su control y dominación.

No hay que dejar jamás que Venezuela vuelva a ser un país dirigido por una agenda ajena a los intereses del pueblo. Hoy, Venezuela es un país libre, soberano y digno, gracias a la revolución bolivariana y la firmeza y la visión social del Comandante Presidente Hugo Chávez. Por eso, en los próximos comicios electorales no hay que dar ni un voto al imperio, ni un voto a la oposición traidora, ni un voto al no. Esencial es votar SI para asegurar el futuro próspero, digno y soberano de Venezuela. Y si aún te queda la duda, sólo hay que hacerse una pregunta: ¿Quieres un país dirigido por Estados Unidos o un país dirigido por el pueblo venezolano? Votar por el SI es votar por el pueblo, cualquier otra cosa sería entregar el país a otros que jamás gobernarían para ti

domingo, 22 de mayo de 2011

Resurgimiento social en España Siete palabras-claves desde la Puerta del Sol de Madrid.

Resurgimiento social en España
Siete palabras-claves desde la Puerta del Sol de Madrid
Guillermo Zapata *
La jornada México

Tiempo. El tiempo se acelera y los sentidos se agitan. La acampada permanente en la Puerta del Sol de Madrid es vértigo puro. Las horas pasan rápido entre una concentración y la siguiente, pero luego el tiempo se dilata. Las noches se hacen largas. El tiempo se contrae y se expande movido por una marea de gentes. Parece que llevamos años aquí y no han pasado más que tres días: las revueltas son reales cuando modifican el espacio-tiempo.

El espacio-tiempo creado en los últimos días tiene una única obsesión: la continuidad. Paradójicamente, ésta es sólo posible a través de la intermitencia. Mediante un "entrar y salir" físico de Sol. Mantener viva la experiencia aunque no estés presente. Por eso la acampada no se puede entender sin las redes sociales. La continuidad de la experiencia se consigue desterritorializándola: estoy en la Puerta del Sol aunque esté en mi casa. Estoy allí porque sigo hablando de ello, porque no puedo concentrarme en el trabajo, porque no se me va de la cabeza. Y en cuanto puedo, salto hacia allí, corro hacia allí, me inserto de nuevo en ese "conector social" en el que se ha convertido la Puerta del Sol y así otros pueden irse a descansar.

La concepción clásica de las revueltas sociales plantea un escenario que liga la acumulación de fuerzas y la continuidad. Si seguimos más tiempo seremos más. Si seguimos más tiempo caerán los tiranos. Esta mistificación parte de una simplificación de lo sucedido en Egipto y en otros países árabes. Lugares de los que hemos tenido noticias tan sólo al final de un proceso, no en su germen, no en sus años de visibilidad e invisibilidad, en sus experimentos fallidos, en sus callejones sin salida y en sus vueltas atrás. Lo que sucede estos días en Madrid no es el final, no es el momento decisivo, es solamente el punto de partida.

2. Comunicación. La comunicación es la forma de la organización política. La gente se convierte en el medio de comunicación. Las redes sociales no son tanto el medio, como el territorio expresivo y organizativo. El sentido común se teje en forma de flujo y de meme. De la lógica de la confianza compartida de Facebook se pasa a la lógica de vivencia directa de Twitter.

El eslogan circula multiplicado. Sin versiones oficiales, el rumor prende. Los medios de comunicación tradicionales se encuentran con una cacofonía dadaísta imposible de interpretar. Se agarran a lo que pueden, proyectan sus propios planteamientos. Por el momento, la autonarración del proceso no pasa del streaming vital, pero la necesidad de contarse, de narrar lo vivido, la anécdota, el "yo estuve allí", se intensifica.

La obsesión de los medios de comunicación por retransmitir las manifestaciones desde su "interior", como "uno más" remite a una obsesión por la pérdida de su centralidad. Los expertos y los analistas se revelan como incapaces de pensar con cabeza propia y devuelven una sola voz a derecha y a izquierda. La sensación frente a sus balbuceos es la misma que la de esos fans de la serie Lost, que asistieron a los intentos de los tertulianos de alguna cadena de televisión por explicar el final de la serie: una mezcla de estupor, vergüenza y cachondeo.

3. Poderes. En estos momentos se despliega en la Puerta del Sol una capacidad expresiva enorme en la que cualquiera reunido en grupo cree ser la representación del todo. La sensación de empoderamiento es tal que uno llega a creer que lo que cada cual hace es representar a todos los demás. Es una lógica razonable y difícil de desaprender, pero es necesario desactivarla. La potencia del movimiento viene de su irrepresentabilidad. No nos representan... Porque no pueden representarnos.

Como en cualquier red dispersa, existen una multitud de centros que no son "el centro", sino estaciones de repetición de señales, de propuestas y de sentidos. Prima la creatividad. La hegemonía de quién lleva la batuta en cada momento es totalmente cambiante. De esta manera, las asambleas no son espacios de producción de un sentido, sino más bien de una catarsis colectiva. De un deseo enorme de hablar y hablar y hablar. Se mezclan lenguajes memorizados ("El pueblo unido jamás será vencido") con nuevas formas de expresión ("Error 404 o "Descargando democracia" o "No es una crisis es una estafa").

En el campo institucional prima la locura. En 72 horas hemos visto a absolutamente toda la clase política viajar desde el "esto no está pasando" a "esto no es importante" a "esto es peligroso" y, en las últimas horas, a "¡Nosotros somos vosotros!" De nuevo grotesco. La imposibilidad de encuadrar la movilización en el marco claro izquierda-derecha que ha mantenido el consenso social desde la transición española empieza a revelar una nueva lógica de conflicto: "arriba y abajo". Incapaces de controlar lo que está sucediendo, el mecanismo de control sobre el movimiento es una pregunta sencilla, una pregunta constante: ¿Que proponéis?

4. Propuestas. La exigencia de propuestas es un mecanismo de control. Una forma de llenar el vacío de lo irrepresentable. Un mecanismo que no es exclusivo de los medios de comunicación y de la clase política, sino también de algunas expresiones del movimiento. Tener una respuesta permite otorgarle un lugar a los rebeldes. Permite decir "ah, son utópicos", "ah, son populistas", "ufff, son de izquierdas", "ah, lo que quieren es imposible", "oh, que naive", "leches, no son radicales", "uy, tienen algunas cosas razonables". Se impone, sin embargo, el silencio. O algo muy parecido al silencio: una cacofonía de señales aparentemente contradictorias. Por mucha angustia que nos pueda generar, quizás un buen punto de partida sea decir: "al contrario que vosotros que fingís saber de todo, nosotros no sabemos todavía". Mete prisa quien quiere llegar pronto a alguna parte. No es nuestro caso. En las plazas, la discusión misma es más importante que su conclusión. La responsabilidad es defender y extender eso. Seguir discutiendo. Seguir hablando. Confiar en el mismo sentido común que ha llevado a miles de personas a resistir en la calle durante días. Por el momento, no nos ha ido mal.

5. Democracia-Real-Ya. Ese logo, ese lema que atraviesa toda la movilización, es una de sus partes constituyentes. Por eso los medios y la clase política han decidido no pensar mucho en él. Sin embargo es bastante fácil: democracia, pero no cualquier democracia, sino una real. Lo real es lo que se opone a lo simulado. Eso quiere decir que el logo bajo el que se construye este movimiento dice que lo que el poder instituido llama democracia es una mentira y demanda la construcción de otra cosa que rompa son su simulacro. Pero además, no lo plantea en términos utópicos o lejanos. Lo queremos ya. "Ya" quiere decir urgencia, "ya" quiere decir nervio, "ya" quiere decir que tenemos que poderlo tocar, que nos tiene que atravesar la vida, que no es palabrería, sino construcción. Que no existe y que, por tanto, hay que hacerlo.

6. Entonces, ¿mañana? Es muy difícil pensar en mañana cuando estás atravesado por los acontecimientos de hoy. Es más difícil aún cuando la retórica de la clase política se ha sostenido siempre sobre el mañana. En el movimiento el mañana es impensable de momento. Sólo existe el ahora.

Para el poder institucional las elecciones del domingo 22 de mayo son un momento de relegitimación. Un momento de restitución de la gobernabilidad. Un momento para poner el pie en la mesa y volver a dibujar el mapa de lo posible. Las elecciones han funcionado por el momento como un elemento difuso y, quizás, unificador a nivel simbólico. Pero en las acampadas y en las asambleas las palabras que más se escuchan son "conectar", "extender", "construir". El 23 de mayo se empezará a resolver ese interrogante, como decía una pintada el día de la enorme manifestación que dio el pistoletazo de salida al movimiento.

Pd: Punto número 7: ¡Alegría, alegría, alegría!

* Guionista de televisión acampado en la Puerta del Sol de Madrid.

jueves, 19 de mayo de 2011

Paro juvenil, protesta social y austeridad fiscal neoliberal en España. Entrevista Antoni Domènech

Paro juvenil, protesta social y austeridad fiscal neoliberal en España. Entrevista
Antoni Domènech · · · · ·
Texto original: Sinpermiso

15/05/11
Al cumplirse un año del radical giro neoliberal de la política económica del gobierno Zapatero, y en el contexto de los aterradores datos sobre paro juvenil en España (un 43%) y de respuestas sociales como la convocatoria de manifestaciones en todas las ciudades españolas este 15 mayo por parte de los jóvenes de democracia-real-ya, el periodista de la Agencia Colpisa Ander Carazo entrevistó a Antoni Domènech para un reportaje sobre la situación económica española y el fenómeno del paro juvenil. Reproducimos a continuación las respuestas de Domènech a las preguntas de Carazo.

¿A qué se debe que la tasa de desempleo juvenil en España sea la más alta de toda la OCDE? ¿Qué se ha hecho mal durante los años de ‘bonanza’ para tener actualmente una tasa de paro del 40%?

Las causas de esa enorme tasa de desempleo juvenil son varias, claro, y arraigan hondo en el tipo de economía que terminó configurando en España la “transición democrática”.

Cuando, para contrastar con la situación actual, se habla de “años de bonanza”, hay que recordar inmediatamente que esos años en los que se registraron tasas de crecimiento del PIB por encima de la media europea se fundaron en buena medida en el asombroso crecimiento de la burbuja inmobiliaria y en el no menos asombroso crecimiento del endeudamiento privado (de las familias y de las empresas). Con las consecuencias que ahora se ven, pero que habían anticipado tantos y tantos a los que nadie hizo caso en su momento. Por mencionar algunas, acaso las más importantes:

1) Los salarios reales no amentaron en todo lo que llevamos del siglo XXI: en cambio, la demanda efectiva fue alimentada por el endeudamiento de las familias españolas con crédito barato, un endeudamiento con crédito barato ofrecido por la banca y las cajas españolas, que a su vez se endeudaban con la banca extranjera (singularmente la alemana).

2) No sólo los salarios reales no aumentaron, sino que la participación de la masa salarial en la riqueza nacional no ha hecho más que retroceder en las últimas décadas, mientras aumentaba la participación en ella de los beneficios empresariales y, sobre todo, la de las ganancias rentistas y especulativas (inmobiliarias, financieras, de aseguradoras y oligopólicas).

3) Al tiempo que la “ilusión de riqueza” generada por la inflación de activos (sobre todo, vivienda) estimulaba artificialmente la demanda efectiva y desbarataba la lucha sindical (¿para qué librar batallas salariales, si se podía conseguir crédito barato para financiar activos –como la vivienda— que no harían sino subir y subir, ofreciendo así nuevas oportunidades para ulteriores créditos?), socavaba también la competitividad internacional de la economía productiva española al aumentar el coste básico de la vida para la población trabajadora (el increíble precio que la vivienda ha llegado a alcanzar en España es un componente fundamental del coste de la vida, y ese coste es, para la competitividad, mucho más importante y decisivo que el “coste del factor trabajo” en el que tan interesada como ignaramente insisten cada día los economistas neoliberales).

Y para hacerlo breve y reducirnos a lo más importante en el contexto de su pregunta: 4) El masivo endeudamiento privado de los últimos lustros permitió unas cuentas públicas “saneadas” en que fundar políticas públicas más o menos (menos que más, hay que decirlo) sociales. Es un problema puramente contable: a igualdad de condiciones en la balanza comercial, el endeudamiento privado va de la mano del superávit público, y al revés, sólo el déficit público enjuga el endeudamiento privado: así actúan los estabilizadores automático de la economía. Al estallar la burbuja inmobiliaria y quedar al descubierto el enorme volumen del endeudamiento privado español, los estabilizadores automáticos llevaron al endeudamiento público. Las ideas de austeridad fiscal impuestas ahora a España y a otros países periféricos por la UE van totalmente a contrapelo de eso, que ni siquiera es una verdad de la teoría económica, sino una verdad simplemente contable, más elemental. Llevamos ahora un año de ese tipo de políticas procíclicas suicidas, incapaces de reconocer la raíz última del problema. Y el resultado está ya a la vista: se desploma la demanda efectiva, los ataques especulativos a la deuda soberana española no cesan (también porque al persistir el desplome de la actividad económica, la recaudación fiscal baja, lo que agrava los problemas de la deuda pública), las familias y las empresas productivas españolas tienen problemas para desapalancar su deuda, crecen la morosidad, los concursos de acreedores y los desahucios… Y siguen creciendo la precariedad laboral y el paro, cada vez con menor cobertura pública. Particularmente, el paro juvenil: ya ve usted que la tan cacareada “generación de españoles más preparados de la historia” empieza a buscarse la vida en Alemania, como tuvieron que hacer sus sufridos abuelos bajo el franquismo.

Todo el mundo habla de movilización o protesta, pero la ciudadanía española sigue estática. ¿Cree posible algún tipo de rebelión social?

La ilusión de riqueza de los “años de bonanza” es en buena medida responsable de eso. Como ya le observé en la cuestión anterior, la respuesta tradicional al estancamiento de los salarios reales eran las luchas obreras y sindicales. A lo que hemos asistido en estas últimas décadas, y no sólo en España, es al ensayo de otra vía, la vía que, si usted quiere, puede llamarse “neoliberal”: y es la vía del endeudamiento privado con crédito barato creado de la nada por entidades financieras privadas y apoyado por los gobiernos con políticas económicas de tipos bajos e inflación de activos (lo que en la prensa se conoce como “economía de la burbuja”): eso substituía a los aumentos de los salarios reales como dinamizadores de la demanda efectiva, y al propio tiempo, desactivaba la lucha sindical y desbarataba la autoconsciencia y la cultura solidaria de la población trabajadora.

Es una desgracia que los sindicatos europeos y norteamericanos no acabaran de entender cabalmente ese proceso, y que se dejaran arrastrar –y sigan haciéndolo— quieras que no a una táctica, tan regresiva como suicida, del mal menor. Pero el resultado está a la vista: en 20 años, la tasa de afiliación sindical ha caído más o menos en un 50% en los países de la OCDE, señaladamente en el sector privado. Y ahora nos encontramos en el final de ese proceso: aun a costa de hundir la economía con políticas de austeridad fiscal disparatadamente procíclicas, se diría que las clases rectoras buscan aprovechar la terrible crisis de un tardocapitalismo financiarizado enloquecido –basta ver Inside jobs— para dar la puntilla final a los restos de la gran conquista del antifascismo que fue el Estado Democrático y Social de Derecho.

Las gentes del común, como muestran todas las encuestas, se dan perfecta cuenta de eso: saben que la democracia ha sido secuestrada por una aristocracia financiera internacional capaz de imponer sin demasiados recatos su política a gobiernos democráticamente elegidos, del color que sea. Por muchos motivos que no podemos discutir aquí (entre ellos: las enormes puertas giratorias que se han abierto en las últimas décadas entre el mundo de la política y el mundo de los negocios: piense en Aznar, en Felipe González, en Pedro Solbes, en Joschka Fischer, etc.), la llamada “clase política” se ha acomodado a eso, y está en vías de un desprestigio popular que no se recordaba en Europa desde los años 20 y 30 del siglo pasado.

Reacción social, tarde o temprano, la habrá: de eso no le quepa la menor duda. La duda razonable es más bien en qué consistirá: en una firme respuesta mayoritaria popular democrática, ilustrada, de tendencia anticapitalista, o en un desnortado estallido de rabia y odio ciegos, antirracionalistas, y por lo mismo, manipulables por las extremas derechas minoritarias xenófobas y nacionalistas. En este último caso, le auguro transformaciones estupefacientes en la vida intelectual –ya empezamos a verlas—: volveríamos a constatar lo que Walter Benjamin dejó escrito para la Europa de los años 30, y es a saber: que el fascista no es sino un liberal dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias del liberalismo (en el sentido europeo del término).

Muchos autores hablan de que hay una crisis de civilización que provocará un cambio de era, ¿lo ve posible?

No sólo posible: es harto probable, y hasta, si me apura, ineluctable. Vea la diferencia con la Gran Depresión de los años 30: entonces se trataba de una de las mayores crisis conocidas por el capitalismo, una crisis económica. Ahora tenemos una crisis económica capitalista (una de las tres mayores de su historia), pero tenemos también una crisis energética (estamos en una fase de transición hacia una vida económica no fundada en los combustibles fósiles, que se agotan) y una crisis medioambiental sin precedentes, cuya punta más visible –pero desde luego no la única— es el catastrófico cambio climático en ciernes. Los próximos 20 o 30 años van a ser cruciales tanto para la crisis energética (estamos obligados a cambiar de base) como para la crisis medioambiental (en unos pocos años, por seguir con el ejemplo, las consecuencias del cambio climático serán de todo punto irreversibles). Comparada con esas enormidades a las que nos han llevado las fuerzas degeneradas del tardocapitalismo, su crisis económica actual es hasta una nadería. Todo contado, las fuerzas dinámicas capitalistas, y la cultura material e intelectual por ellas modelada, han sido una aberración civilizatoria. Una aberración que se ha hecho, además, socialmente obsoleta, como lo prueba el hecho de que buena parte de las políticas menos insensatas de los gobiernos procapitalistas actuales pasan por ¡obligar a los capitalistas a hacer de capitalistas y a invertir en procesos productivos! Marx, al que ignorantemente se acusa tantas veces de “determinismo histórico”, habló de un posible unhappy end con “común hundimiento de las clases en lucha”. Nadie sabe como terminará esto, pero el posible final infeliz sería peor aún que el imaginado por el viejo. La disyuntiva es clara y perentoria: más capitalismo y barbarie descivilizatoria o más democracia y socialismo recivilizador.

Antoni Domènech es el Editor general de SinPermiso.

Video resumen Manifestación 15M Democracia Real Ya

miércoles, 18 de mayo de 2011

Estudio CEPAL-UNICEF: Pobreza infantil afecta a casi 81 millones de menores en América Latina y el Caribe

Estudio CEPAL-UNICEF:
Pobreza infantil afecta a casi 81 millones de menores en América Latina
y el Caribe

Investigación incluyó el incumplimiento de derechos básicos y las privaciones económicas y sociales para medir esta condición.

(17 de mayo, 2011) En América Latina y el Caribe, 45% de los niños se ve afectado por al menos una privación moderada o grave en sus derechos, lo que hace que casi 81 millones de menores de 18 años se encuentren en situación de pobreza infantil, según un estudio de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El estudio Pobreza infantil en América Latina y el Caribe, que desarrolla una medición y diagnóstico de la pobreza infantil desde un enfoque de derechos en la región y busca proponer recomendaciones de política pública para su superación, advierte que existe una gran heterogeneidad entre países: en Bolivia, El Salvador, Guatemala, Honduras y Perú, más de dos tercios de los niños son pobres; por el contrario, en Chile, Costa Rica y Uruguay, menos de uno de cada cuatro niños sufre pobreza infantil.

El estudio, realizado entre 2008-2009, midió múltiples dimensiones de la pobreza infantil en América Latina y el Caribe, vinculando cada una al cumplimiento de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, que entró en vigencia en 1989. Tomó en cuenta factores como la nutrición, acceso a agua potable, conexión a servicios de saneamiento, la calidad de la vivienda y el número de personas por habitación, asistencia a la escuela y acceso a medios de comunicación e información, cuya privación contribuye a un cuadro de pobreza y exclusión social.

Además, el análisis consideró el nivel de ingresos de sus hogares y la capacidad potencial de que estos recursos puedan satisfacer sus necesidades básicas.

"A fin de eliminar el flagelo de la pobreza infantil, los gobiernos deben integrar las políticas sociales, las políticas de empleo y las políticas macroeconómicas. Esto requiere asignar mayores recursos para promover los derechos de la infancia, asegurar un entorno protector, aumentar la provisión y la calidad de los servicios, como también ampliar los sistemas de protección social", señalan Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, y Bernt Aasen, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe en el prólogo del documento.

En materia de políticas públicas, el informe indica que para avanzar en la superación de la pobreza infantil es necesario invertir en la infancia y reducir las persistentes desigualdades socioeconómicas, territoriales, étnicas y de género presentes en todos los países de la región. Este proceso debe realizarse desde las edades más tempranas de modo de romper la reproducción intergeneracional de la pobreza.

Finalmente, detalla las intervenciones públicas a nivel multisectorial que deberían ponerse en marcha para eliminar la pobreza infantil, especialmente asegurar los derechos a la alimentación y a la salud, al agua, al saneamiento, a la educación y a la información.

Texto integro de la investigación: Aquí

Andrés Manuel López Obrador - Campaña Alejandro Encinas Candidato PRD G...

Cuauhtémoc Cárdenas - Discurso campaña de Alejandro Encinas PRD - Gobern...

martes, 17 de mayo de 2011

Dialogar con quién. Pedro Miguel

Dialogar con quién
Pedro Miguel
Texto Original: La Jornada

El colapso del gobierno ocurre en todos los terrenos, pero su expresión más acuciante es la pérdida de certezas jurídicas de base por parte de la población. La lógica económica del triunfo del más fuerte tiene su correlato, en la seguridad pública, en el triunfo del calibre más alto. El hueco que deja el poder público al abandonar su tarea de garantizar la integridad física y patrimonial de la gente debe ser ocupado, y con urgencia, por una construcción de vínculos sociales que permita incidir en las decisiones políticas y forzar a las instancias gubernamentales de todos los niveles a que adopten rumbos menos destructivos que los impuestos al país desde hace décadas. Para ello, el diálogo social es, ciertamente, indispensable, y en ese sentido, puede ser crucial la reunión convocada el 10 de junio en Ciudad Juárez por Javier Sicilia.

Otra cosa es el diálogo o la negociación con el calderonato.

Hay numerosas razones para afirmar que la actual administración infringe, en forma regular y sistemática, el marco legal, incumple con sus obligaciones constitucionales y propicia, con ello, graves y masivas violaciones a los derechos humanos y sociales y a las garantías individuales.

Más allá de las omisiones o infracciones gubernamentales en esas materias, numerosos indicios permiten sospechar que la estrategia de seguridad en curso es una fachada sangrienta para ocultar la connivencia del equipo gubernamental con la delincuencia organizada. Ejemplos: el encubrimiento del cártel del Pacífico en detrimento de sus competidores (http://bit.ly/eNI25L); los numerosos delincuentes que han trabajado como altos mandos en la Secretaría de Seguridad Pública y en la Procuraduría General de la República; la renuencia oficial a investigar el lavado de dinero masivo; los narcotraficantes en las nóminas de Aserca y de Procampo (http://bit.ly/lUUcHN); la tolerancia y la impunidad otorgadas a Mario Marín, Ulises Ruiz y otros de esa especie; el trasiego, pese a todo, de centenares de toneladas de cocaína por las fronteras sur y norte; el incremento de los secuestros (http://bit.ly/lDHJ5w) en lo que va de esta administración; la connivencia de numerosos funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM) con los grupos armados que extorsionan, esclavizan y exterminan a migrantes indocumentados. Y sí: las presumibles complicidades con la criminalidad organizada no se limitan a las autoridades federales, sino que incluyen a las estatales y a las municipales de diversos sitios.

Pero falta lo más grave: hay elementos de juicio que permiten concluir que la adopción de la estrategia actual y la firma de la Iniciativa Mérida fueron la formalización de un proyecto de desestabilización originado en Estados Unidos para llevar a México a circunstancias que justificaran –a ojos del mundo, y hasta de algunos mexicanos– la intervención directa de Washington en la seguridad pública y nacional de nuestro país, algo que, de acuerdo con los documentos de Wikileaks difundidos por La Jornada, ya ocurre. Diversos funcionarios estadunidenses se han referido a la pertinencia de aplicar en México estrategias de guerra formuladas para Irak (se lo dijo Dennis Blair al general Guillermo Galván Galván el 19 de octubre de 2009, http://bit.ly/mcb6uK, y lo repitió el almirante Michael Mullen, http://bit.ly/hm7Nk7, en enero de 2011. Si las palabras no bastaran, están los hechos, y entre éstos, la complicidad de diversas dependencias de Washington en el contrabando de armas de fuego destinadas a los cárteles mexicanos y su inexplicable tolerancia a los narcos que operan en territorio estadnidense (http://bit.ly/muGPlh).

Los movimientos sociales que aspiran a detener el baño de sangre en curso harían bien, pues, en aplicar la consigna, propagada con extrema hipocresía desde el propio régimen, de "no negociar con la delincuencia", aunque ésta pretenda compararse con Churchill.

Sin abandonar las manifestaciones y las protestas pacíficas y legales –como las dos movilizaciones nacionales recientes, encabezadas por Javier Sicilia– ni los encuentros de la sociedad consigo misma, es preciso también avanzar en otros caminos, igualmente legales y pacíficos, para cortar el nudo gordiano de la impunidad y promover procesos judiciales contra los principales responsables –por acción, por omisión o por ambas– de los crímenes de lesa humanidad que ocurren en México: Felipe Calderón y los integrantes de su gabinete de seguridad, y los cabecillas de las organizaciones criminales que ejercen su control sangriento en extensas regiones del país. Las razones y los fundamentos de esta iniciativa están en www.bit.ly/lq0mLL.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

viernes, 13 de mayo de 2011

La falsa guerra contra el narco. Carlos Fazio

Cada vez es más creíble que la guerra contra el narco es una farsa. Se golpea a un cártel pero en favor de otro. A cuatro años de guerra saltan resultados claros: los cárteles se han empoderado y las autoridades se han debilitado.Se militariza al país con un fin: controlar a la sociedad y apagar movimientos sociales. Es un fenómeno que nos invita a una crítica urgente.




Carlos Fazio Periodista, Analista internacional del diario La Jornada, de México

miércoles, 11 de mayo de 2011

Cuarenta mil Arnoldo Kraus


Cuarenta mil
Arnoldo Kraus
Foto. Taxco Guerrero. 8 de mayo marcha por la paz en México

Uno, dos, 300, 5 mil, 25 mil… 40 mil y más.

Se dice que son 40 mil mexicanos los que han muerto por causas violentas desde que Felipe Calderón asumió la Presidencia. Se dice eso, pero es muy posible que ese dato sea equivocado. Al hablar de nuestro gobierno y de nuestros gobiernos pasados de todo se debe desconfiar y de todo, salvo de los muertos, es necesario descreer. De los muertos no se debe descreer: ahí están los cuerpos, ahí están los testimonios de los familiares, ahí está el encono de la ciudadanía, ahí están los discursos gubernamentales y su intento de justificación. Desconfiar, descreer y cuestionar debe ser motto de los mexicanos.

Cuarenta mil muertos son demasiados muertos. La cifra es una monstruosidad. El embrollo tiene demasiadas aristas: los principales son la impunidad y la legalidad de los asesinatos. Otros son la desconfianza en el gobierno, la pésima imagen de México en el extranjero, las mermas económicas, sobre todo en el turismo, la idea de que salvo los familiares de los gobernantes todos somos víctimas potenciales del duopolio representado por la ineficiencia gubernamental y el poder del narcotráfico y, finalmente, la posibilidad de la costumbre. Cuando una sociedad se acostumbra la esperanza se derruye.

Acostumbrarse a la violencia puede ser una enfermedad muy grave. Acostumbrarse al México de Calderón y sus antepasados podría ser una epidemia. Los asesinatos se han convertido en norma, la injusticia en ley, la impunidad en una forma de gobernar y la inoperancia estatal en regla. Esa suma deviene el peor de los escenarios: asesinar es legal. Aunque las cárceles están saturadas, la mayoría de los reos no son asesinos, son presuntos culpables.

El presidente Felipe Calderón no es el único responsable de las 40 mil muertes. En más de una ocasión ha hablado, con razón, de las malas herencias del gobierno previo. Vicente Fox aseveraba lo mismo cuando cavilaba acerca de su antecesor, Ernesto Zedillo y, si éste no lo hacía de su predecesor era por ignorancia o por asumir la mística del PRI. Y así, de Zedillo para atrás.

Entre otras razones, gracias a su situación económica, y a la posibilidad de acceder a servicios médicos óptimos, hoy cohabitan y viven muchos ex presidentes; además de Fox, y de Zedillo, perviven Carlos Salinas, Miguel De la Madrid y Luis Echeverría, unos en buenas condiciones y otros en regulares. Calderón tiene razón: él no es el único responsable del desmoronamiento y de la destrucción del país. Aupados por la lógica de Calderón y arropados por el lema de Javier Sicilia, ¡Estamos hasta la madre!, sería opimo y sano sentar a la camada de ex presidentes junto con Calderón para escucharlos, para saber qué piensa el uno del otro, para que emitan un diagnóstico del México contemporáneo y, ¿por qué no?, para conocer su opinión acerca del destino de algunos ex presidentes como los de Egipto, Túnez o del israelí Moshe Katzav, condenado por abuso de autoridad.

Si en México el abuso de la autoridad no tiene límites, ¿por qué no podríamos los mexicanos concebir un mecanismo para contrarrestar ese abuso por medio de un diálogo público de nuestros ex presidentes bajo la tutela de Calderón? Después de todo, la gimnasia presidencial y la responsabilidad de los ex presidentes nunca tendría por qué finalizar. Son varios los ex presidentes depuestos en otros países en espera de ser juzgados. La enfermedad y la epidemia de la violencia en México podría transformarse en remedio, y quizás en cura si emulásemos lo que en otras latitudes sucede. Además de los presuntos culpables, hay culpables reales. ¿Qué opina Carlos Salinas de lo que ahora sucede?, ¿qué dice Fox de Zedillo?, ¿y qué dirían todos acerca de la justicia mexicana con respecto al caso Luis Echeverría?

Cuarenta mil mexicanos han sido asesinados por el desgobierno en lo que va del último sexenio. Muchos decapitados, otros colgados, buena parte, torturados. La monstruosidad de los asesinatos prosigue porque no se ejerce justicia. ¿Cuántos asesinos están tras las rejas? La incompetencia gubernamental es vasta. Carece de límites. Cuarenta mil muertos dan cuenta del fracaso de la ley. Cuarenta mil cadáveres en espera de respuesta retratan bien al gobierno mexicano.

Lo peor que le puede suceder a la sociedad es acostumbrarse. La marcha recién finalizada es un respiro y un antídoto contra la enfermedad de la costumbre. Uno, veinte. 10 mil, 40 mil. Nadie, en su sano juicio, pensó en que después del primer crimen se podrían acumular tantos cadáveres.

Texto original: La jornada

martes, 10 de mayo de 2011

Régimen tocado Pedro Miguel.



Régimen tocado
Pedro Miguel
Texto original: La jornada

El calderonato ya no tiene para dónde hacerse. El clamor ciudadano, inocultable, ha recono-cido la raíz de la violencia en las acciones gubernamentales, y el régimen no pudo distorsionar (ni con Televisa, ni con sus membretes Causa Ciudadana o México Unido contra la Delincuencia) el mensaje de la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad.

Con todo y el desmadre de la espontaneidad y de un liderazgo que no pretendió serlo, las palabras pronunciadas en el Zócalo capitalino y en otras plazas del país y del mundo, y la inmensa mayoría de las consignas escritas en mantas y pancartas, apuntaron a la responsabilidad del gobierno federal por el baño de sangre y por la violencia desbocada que padece la población.

Amplios sectores de la socie- dad han caído en la cuenta de un hecho que la izquierda sabía desde siempre: que el principal factor de violencia contra la gente ha provenido, históricamente, del poder público y de sus derivaciones caciquiles, charras y paramilitares.

No hubo forma de edulcorar los reclamos ni de diluir o desviar los señalamientos directos contra Felipe Calderón, Genaro García Luna y el resto, por la ofensiva criminal que sufren millones de mexicanos.

En la arena de disputa polí-tica que fueron las movilizaciones de ayer, quedó despejado, por lo pronto, el peligro de que la exasperación de la gente fuera transformado en respaldo a los intentos de "mano dura" y autoritarismo agravado, como ocurrió en las marchas previas "contra la inseguridad", convocadas por las mafias televisivas y los membretes oligárquicos.

Como parte de los intentos del régimen por minimizar los daños causados por las marchas y concentraciones, no faltaron las voces "ciudadanas" que achacaron a éstas el propósito de “pactar con los narcos”. Tal despropósito fue desmentido por la amplitud de las protes- tas, por la lucidez de sus reclamos y por los testimonios irreprochables de algunos –sólo unos cuantos– de quienes han perdido a seres queridos a manos de alguno de los bandos delictivos, entre los cuales las fuerzas públicas desbocadas y descontroladas no es el menos importante. Pero no estaría de más recordar que quien ha pactado desde siempre con las organizaciones del narcotráfico ha sido, precisamente, el responsable de combatirlas, es decir, el gobierno federal, el cual, en su tramo presente, parece aplicado a impulsar el control monopólico del mercado por uno de ellos en detrimento de los demás.

La hipocresía del calderonato está tocada. La exigencia formulada por Javier Sicilia de que se despida a García Luna pone a la administración ante una disyuntiva de difícil solución: o sacrifica al cerebro de toda su estrategia de ocultamientos y simulaciones sangrientas o enfrenta la pérdida de los últimos rescoldos de credibilidad y, con ella, los pocos márgenes que le quedan para no parecer una dictadura.

Falta camino por andar. Es preciso, por ejemplo, poner en el centro de la conciencia colectiva la relación causal que va del modelo económico impuesto hace tres décadas al actual clímax de crueldad y destrucción humana. Se requiere, además, construir vías y cursos específicos de acción para forzar a quienes detentan el poder público a cumplir con sus obligaciones constitucionales de proteger la vida humana y garantizar la seguridad pública.

Una propuesta específica es enjuiciar –en instancias internacionales, porque las nacionales están cerradas a piedra y lodo– a quienes han sido omisos en su deber de llevar a juicio a 90 por ciento de los presuntos delincuentes y han propiciado o permitido masacres.

Habrá que esperar a ver hasta dónde llega la capacidad del calderonato para simular que escucha a la población (se sospecha que no llegará muy lejos).

Y, en lo inmediato, hay que procesar y dar cauce al formidable debate político generado por la Marcha Nacional y las movilizaciones paralelas y por las propuestas de Sicilia, quien ha sido, por lo pronto, un valioso portavoz del dolor y del hartazgo colectivos.

navegaciones@yahoo.com - http://navegaciones.blogspot.com - http://Twitter.com/Navegaciones

domingo, 8 de mayo de 2011

Texto Integro de Javier Sicilia en la Marcha Nacional por la Paz




Domingo, 08 de mayo de 2011

Javier SiciliaFoto. Marcha por la paz en México, en Taxco. @gmbitt

Hemos llegado a pie, como lo hicieron los antiguos mexicanos, hasta este sitio en donde ellos por vez primera contemplaron el lago, el águila, la serpiente, el nopal y la piedra, ese emblema que fundó a la nación y que ha acompañado a los pueblos de México a lo largo de los siglos. Hemos llegado hasta esta esquina donde alguna vez habitó Tenochtitlan -a esta esquina donde el Estado y la Iglesia se asientan sobre los basamentos de un pasado rico en enseñanzas y donde los caminos se encuentran y se bifurcan-; hemos llegado aquí para volver a hacer visibles las raíces de nuestra nación, para que su desnudez, que acompañan la desnudez de la palabra, que es el silencio, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a alumbrar el camino.

Si hemos caminado y hemos llegado así, en silencio, es porque nuestro dolor es tan grande y tan profundo, y el horror del que proviene tan inmenso, que ya no tienen palabras con qué decirse. Es también porque a través de ese silencio nos decimos, y les decimos a quienes tienen la responsabilidad de la seguridad de este país, que no queremos un muerto más a causa de esta confusión creciente que sólo busca asfixiarnos, como asfixiaron el aliento y la vida de mi hijo Juan Francisco, de Luis Antonio, de Julio César, de Gabo, de María del Socorro, del comandante Jaime y de tantos miles de hombres, mujeres, niños y ancianos asesinados con un desprecio y una vileza que pertenecen a mundos que no son ni serán nunca los nuestros; estamos aquí para decirnos y decirles que este dolor del alma en los cuerpos no lo convertiremos en odio ni en más violencia, sino en una palanca que nos ayude a restaurar el amor, la paz, la justicia, la dignidad y la balbuciente democracia que estamos perdiendo; para decirnos y decirles que aún creemos que es posible que la nación vuelva a renacer y a salir de sus ruinas, para mostrarles a los señores de la muerte que estamos de pie y que no cejaremos de defender la vida de todos los hijos y las hijas de este país, que aún creemos que es posible rescatar y reconstruir el tejido social de nuestros pueblos, barrios y ciudades.

Si no hacemos esto solamente podremos heredar a nuestros muchachos, a nuestras muchachas y a nuestros niños una casa llena de desamparo, de temor, de indolencia, de cinismo, de brutalidad y engaño, donde reinan los señores de la muerte, de la ambición, del poder desmedido y de la complacencia y la complicidad con el crimen.

Todos los días escuchamos historias terribles que nos hieren y nos hacen preguntarnos: ¿Cuándo y en dónde perdimos nuestra dignidad? Los claroscuros se entremezclan a lo largo del tiempo para advertirnos que esta casa donde habita el horror no es la de nuestros padres, pero sí lo es; no es el México de nuestros maestros, pero sí lo es; no es el de aquellos que ofrecieron lo mejor de sus vidas para construir un país más justo y democrático, pero sí lo es; esta casa donde habita el horror no es el México de Salvador Nava, de Heberto Castillo, de Manuel Clouthier, de los hombres y mujeres de las montañas del sur -de esos pueblos mayas que engarzan su palabra a la nación- y de tantos otros que nos han recordado la dignidad, pero sí lo es; no es el de los hombres y mujeres que cada amanecer se levantan para ir a trabajar y con honestidad sostenerse y sostener a sus familias, pero sí lo es; no es el de los poetas, de los músicos, de los pintores, de los bailarines, de todos los artistas que nos revelan el corazón del ser humano y nos conmueven y nos unen, pero sí lo es. Nuestro México, nuestra casa, está rodeada de grandezas, pero también de grietas y de abismos que al expandirse por descuido, complacencia y complicidad nos han conducido a esta espantosa desolación.

Son esas grietas, esas heridas abiertas, y no las grandezas de nuestra casa, las que también nos han obligado a caminar hasta aquí, entrelazando nuestro silencio con nuestros dolores, para decirles directamente a la cara que tienen que aprender a mirar y a escuchar, que deben nombrar a todos nuestros muertos -a esos que la maldad del crimen ha asesinado de tres maneras: privándolos de la vida, criminalizándolos y enterrándolos en las fosas comunes de un silencio ominoso que no es el nuestro-; para decirles que con nuestra presencia estamos nombrando esta infame realidad que ustedes, la clase política, los llamados poderes fácticos y sus siniestros monopolios, las jerarquías de los poderes económicos y religiosos, los gobiernos y las fuerzas policiacas han negado y quieren continuar negando. Una realidad que los criminales, en su demencia, buscan imponernos aliados con las omisiones de los que detentan alguna forma de poder.

Queremos afirmar aquí que no aceptaremos más una elección si antes los partidos políticos no limpian sus filas de esos que, enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tienen al Estado maniatado y cooptado al usar los instrumentos de éste para erosionar las mismas esperanzas de cambio de los ciudadanos. O ¿dónde estaban los partidos, los alcaldes, los gobernadores, las autoridades federales, el ejército, la armada, las Iglesias, los congresos, los empresarios; dónde estábamos todos cuando los caminos y carreteras que llevan a Tamaulipas se convirtieron en trampas mortales para hombres y mujeres indefensos, para nuestros hermanos migrantes de Centroamérica? ¿Por qué nuestras autoridades y los partidos han aceptado que en Morelos y en muchos estados de la República gobernadores señalados públicamente como cómplices del crimen organizado permanezcan impunes y continúen en las filas de los partidos y a veces en puestos de gobierno? ¿Por qué se permitió que diputados del Congreso de la Unión se organizaran para ocultar a un prófugo de la justicia, acusado de tener vínculos con el crimen organizado y lo introdujeron al recinto que debería ser el más honorable de la patria porque en él reside la representación plural del pueblo y terminaran dándole fuero y después aceptando su realidad criminal en dos vergonzosos sainetes? ¿Por qué se permitió al presidente de la República y por qué decidió éste lanzar al ejército a las calles en una guerra absurda que nos ha costado 40 mil víctimas y millones de mexicanos abandonados al miedo y a la incertidumbre? ¿Por qué se trató de hacer pasar, a espaldas de la ciudadanía, una ley de seguridad que exige hoy, más que nunca una amplia reflexión, discusión y consenso ciudadano? La Ley de Seguridad Nacional no puede reducirse a un asunto militar. Asumida así es y será siempre un absurdo. La ciudadanía no tiene por qué seguir pagando el costo de la inercia e inoperancia del Congreso y sus tiempos convertido en chantaje administrativo y banal cálculo político. ¿Por qué los partidos enajenan su visión, impiden la reforma política y bloquean los instrumentos legales que permitan a la ciudadanía una representación digna y eficiente que controle todo tipo de abusos? ¿Por qué en ella no se ha incluido la revocación del mandato ni el plebiscito?

Estos casos -hay cientos de la misma o de mayor gravedad- ponen en evidencia que los partidos políticos, el PAN, el PRI, el PRD, el PT, Convergencia, Nueva Alianza, el Panal, el Verde, se han convertido en una partidocracia de cuyas filas emanan los dirigentes de la nación. En todos ellos hay vínculos con el crimen y sus mafias a lo largo y ancho de la nación. Sin una limpieza honorable de sus filas y un compromiso total con la ética política, los ciudadanos tendremos que preguntarnos en las próximas elecciones ¿por qué cártel y por qué poder fáctico tendremos que votar? ¿No se dan cuenta de que con ello están horadando y humillando lo más sagrado de nuestras instituciones republicanas, que están destruyendo la voluntad popular que mal que bien los llevó a donde hoy se encuentran?

Los partidos políticos debilitan nuestras instituciones republicanas, las vuelven vulnerables ante el crimen organizado y sumisas ante los grandes monopolios; hacen de la impunidad un modus vivendi y convierten a la ciudadanía en rehén de la violencia imperante.

Ante el avance del hampa vinculada con el narcotráfico, el Poder Ejecutivo asume, junto con la mayoría de la mal llamada clase política, que hay sólo dos formas de enfrentar esa amenaza: administrándola ilegalmente como solía hacerse y se hace en muchos lugares o haciéndole la guerra con el ejército en las calles como sucede hoy. Se ignora que la droga es un fenómeno histórico que, descontextualizado del mundo religioso al que servía, y sometido ahora al mercado y sus consumos, debió y debe ser tratado como un problema de sociología urbana y de salud pública, y no como un asunto criminal que debe enfrentarse con la violencia. Con ello se suma más sufrimiento a una sociedad donde se exalta el éxito, el dinero y el poder como premisas absolutas que deben conquistarse por cualquier medio y a cualquier precio.

Este clima ha sido tierra fértil para el crimen que se ha convertido en cobros de piso, secuestros, robos, tráfico de personas y en complejas empresas para delinquir y apropiarse del absurdo modelo económico de tener siempre más a costa de todos.

A esto, ya de por sí terrible, se agrega la política norteamericana. Su mercado millonario del consumo de la droga, sus bancos y empresas que lavan dinero, con la complicidad de los nuestros, y su industria armamentista -más letal, por contundente y expansiva, que las drogas-, cuyas armas llegan a nuestras tierras, no sólo fortalecen el crecimiento de los grupos criminales, sino que también los proveen de una capacidad inmensa de muerte. Los Estados Unidos han diseñado una política de seguridad cuya lógica responde fundamentalmente a sus intereses globales donde México ha quedado atrapado.

¿Como reestructurar esta realidad que nos ha puesto en un estado de emergencia nacional? Es un desafío más que complejo. Pero México no puede seguir simplificándolo y menos permitir que esto ahonde más sus divisiones internas y nos fracture hasta hacer casi inaudibles el latido de nuestros corazones que es el latido de la nación. Por eso les decimos que es urgente que los ciudadanos, los gobiernos de los tres órdenes, los partidos políticos, los campesinos, los obreros, los indios, los académicos, los intelectuales, los artistas, las Iglesias, los empresarios, las organizaciones civiles, hagamos un pacto, es decir, un compromiso fundamental de paz con justicia y dignidad, que le permita a la nación rehacer su suelo, un pacto en el que reconozcamos y asumamos nuestras diversas responsabilidades, un pacto que le permita a nuestros muchachos, a nuestras muchachas y a nuestros niños recuperar su presente y su futuro, para que dejen de ser las víctimas de esta guerra o el ejército de reserva de la delincuencia.

Por ello, es necesario que todos los gobernantes y las fuerzas políticas de este país se den cuenta que están perdiendo la representación de la nación que emana del pueblo, es decir, de los ciudadanos como los que hoy estamos reunidos en el zócalo de la Ciudad de México y en otras ciudades del país.

Si no lo hacen, y se empeñan en su ceguera, no sólo las instituciones quedarán vacías de sentido y de dignidad, sino que las elecciones de 2012 serán las de la ignominia, una ignominia que hará más profundas las fosas en donde, como en Tamaulipas y Durango, están enterrando la vida del país.

Estamos, pues, ante una encrucijada sin salidas fáciles, porque el suelo en el que una nación florece y el tejido en el que su alma se expresa están deshechos. Por ello, el pacto al que convocamos después de recoger muchas propuestas de la sociedad civil, y que en unos momentos leerá Olga Reyes, que ha sufrido el asesinato de 6 familiares, es un pacto que contiene seis puntos fundamentales que permitirán a la sociedad civil hacer un seguimiento puntual de su cumplimiento y, en el caso de traicionarse, penalizar a quienes sean responsables de esas traiciones; un pacto que se firmará en el Centro de Ciudad Juárez -el rostro más visible de la destrucción nacional- de cara a los nombres de nuestros muertos y lleno de un profundo sentido de lo que una paz digna significa.

Antes de darlo a conocer, hagamos un silencio más de 5 minutos en memoria de nuestros muertos, de la sociedad cercada por la delincuencia y un Estado omiso, y como una señal de la unidad y de la dignidad de nuestros corazones que llama a todos a refundar la Nación. Hagámoslo así porque el silencio es el lugar en donde se recoge y brota la palabra verdadera, es la hondura profunda del sentido, es lo que nos hermana en medio de nuestros dolores, es esa tierra interior y común que nadie tiene en propiedad y de la que, si sabemos escuchar, puede nacer la palabra que nos permita decir otra vez con dignidad y una paz justa el nombre de nuestra casa: México.

jueves, 5 de mayo de 2011

La canción más azotada del mundo Pedro Miguel

La canción más azotada del mundo

Pedro Miguel
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El gobierno ya no se avergüenza de nada. Si no quiere o no puede dar protección a los mexicanos ni hacer efectivo el derecho a la vida, cuánto puede importarle que los centro y su-damericanos vayan a parar, por decenas y centenas, a las fosas comunes de San Fernando, Tamaulipas, que sean reclutados a la fuerza por poderes territoriales más sórdidos que las autoridades o que sufran toda suerte de atropellos de dos clases de delincuencias: las fácticas y las uniformadas.

Durante años han ocurrido, de manera regular, extorsiones, violaciones, secuestros, homicidios, asaltos y mutilaciones contra migrantes centro y sudamericanos sin que ninguno de los niveles de gobierno hiciera nada por evitarlo. Fue el poder público, pues, el que hizo posible el enorme margen de desprotección que ha servido de contexto para que los grupos delictivos menos presentables decidieran incursionar, primero, y hegemonizar, después, el negocio de la carne humana migrante: los agentes de diversas corporaciones policiales que durante décadas han estado abusando de los extranjeros le enseñaron a los Zetas el camino y la fórmula de la fortuna.

La respuesta de políticos y funcionarios a la pesadilla que quedó al descubierto en San Fernando fue aprobar una nueva Ley de Migración que, lejos de proteger a los migrantes, como se afirma en su exposición de motivos, los criminaliza de diversas maneras en su articulado y abofetea, de paso, varios artículos constitucionales relacionados con la no discriminación, la libertad de tránsito y el acceso a la justicia, como lo señalaron el día mismo de la aprobación diversas organizaciones no gubernamentales. Dijo Fabianne Venlet, del Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración (Inedim), el engendro legislativo carece de mecanismos para hacer efectiva la protección de los derechos humanos de los viajeros, pero, eso sí, otorga facultades a la Policía Federal y otras corporaciones para efectuar verificación migratoria.

Desde luego, no son sólo los migrantes quienes padecen los tradicionales abusos de los cuerpos policiales y las novedades atroces que proliferan a la sombra de la guerra de Felipe Calderón: la segunda fosa descubierta en San Fernando estaba llena de cuerpos de migrantes mexicanos. Pero quienes se quedan en sus lugares de origen o residencia habitual tampoco se salvan del naufragio de la seguridad pública, como bien lo han aprendido en carne propia juarenses, regiomontanos, acapulqueños y vecinos de medio país.

Pero falta la otra parte de la pinza: a mayor, más bárbara y más frecuente violencia delictiva, mayor es la propensión de las fuerzas públicas supuestamente encargadas de contrarrestarla a atropellar los derechos humanos: los de los presuntos delincuentes, por supuesto, pero también los de los infortunados que se encuentran en el entorno.

El ímpetu de destrucción, la semilla de la crueldad y el gusto por la muerte conforman una serpiente que engorda al morderse la cola. Javier Sicilia se quejaba hace un par de semanas, con una precisión dolorosa, que Calderón y Genaro García Luna sólo tienen imaginación para la violencia. De seguro, al decirlo, no tenía en mente a Enrique Peña Nieto, quien en alguna ocasión ha propuesto que se estudie la implantación de la pena de muerte no sólo contra narcotraficantes, sino también contra consumidores de droga. ¡Quiero todos los juguetes!, manoteaba Calderón; los capos le tomaron prestada la idea y hoy disponen de misiles antitanque y de armas antiaéreas. La fantasía sórdida del mexiquense se hizo realidad poco después, cuando empezaron las masacres de adictos en centros de rehabilitación, en Ciudad Juárez.

El vaso está colmado desde hace tiempo: desde las muertas de Juárez, desde la masacre de Villas de Salvárcar, desde los estudiantes regiomontanos asesinados por el Ejército, desde el multihomicidio que tuvo entre sus víctimas a Juan Francisco Sicilia, en Cuernavaca. El vaso se colma todos los días, y ya no sólo estamos hasta la madre de la violencia y de la guerra, sino también de la impunidad, la corrupción, el autoritarismo, la avaricia y la estupidez que las impulsan. Estamos hasta la madre de que el jefe del Ejecutivo se haga el valiente, primero, y después el llorón, y acuda a la sociedad con la peculiar exigencia de que ésta se haga corresponsable de la inseguridad y del desastre. Estamos hasta la madre de que el gobierno diga que se encuentra empeñado en un combate contra el narcotráfico, cuando todos los elementos de juicio disponibles indican que más bien promueve a una de las firmas que participan en el mercado.

La respuesta a todos estos clamores es un intento por conceder al gobierno facultades adicionales para que cometa más abusos de los que ya comete. Los promotores de esa porquería de reforma a la Ley de Seguridad Nacional (peñanietistas como Navarrete Prida, para empezar) ignoran la historia: durante más de medio siglo, el principal factor de violencia contra la población ha sido el poder público de los tres niveles y sus aliados –caciques, charros, empresarios y delincuentes sin adjetivos–; para proteger a la gente de la violencia, tendría que empezarse por redefinir y acotar las facultades del gobierno y por establecer mecanismos de contención y sanción, hoy inexistentes, a los gobernantes que violenten los derechos humanos. Tendría que empezarse por investigar y castigar las muertes inocentes causadas por la estrategia de Calderón; las atrocidades que perpetraron los cuerpos policiales en San Salvador Atenco-Texcoco, Oaxaca y Lázaro Cárdenas, en el sexenio pasado; las masacres campesinas cometidas por el zedillato; los centenares de opositores exterminados en el periodo de Salinas, y así, hasta la masacre del 2 de octubre de 1968. Otro dato histórico que desconocen o soslayan los promotores de esa reforma es que la principal amenaza a la seguridad nacional de México ha provenido, desde siempre, de los afanes expansionistas e injerencistas de Estados Unidos. Y no ven, desde luego, los engarces entre esas constantes y la actual guerra contra las drogas que le ha sido impuesta al país por medio de la Iniciativa Mérida.

Este domingo 8, una vasta porción de la sociedad tomará las calles para manifestar su repudio a la violencia y a la participación de las autoridades en ella. Algunos buscamos dar a esa exasperación un cauce legal, pacífico y con probabilidades de éxito, y pensamos que la acción social procedente es impulsar procesos judiciales –nacionales e internacionales– contra los gobernantes responsables de la tragedia en la que está sumido el país. Con este propósito, nos congregaremos a partir de las 11 am en la Explanada de Bellas Artes, en donde habrá producción de mantas, pancartas y consignas hasta que llegue la marcha principal: nos uniremos a ella con espíritu solidario y marcharemos al Zócalo con una propuesta: llevar a juicio a los responsables políticos y penales de esta guerra. Ahí nos vemos.

Don capo y su pandilla

A la opinión pública




Ante la emergencia nacional causada por la descontrolada violencia delictiva, las masivas violaciones a los derechos humanos, la corrupción generalizada y la incapacidad de las autoridades para restaurar la paz pública, presentamos las siguientes consideraciones:

Como ciudadanos estamos obligados a respetar la ley, pero carecemos de atribuciones y de facultades para exigirle a la delincuencia que rinda cuentas.

En cambio, el marco legal de México es claro en cuanto a la obligación de las autoridades políticas de rendir cuentas de sus acciones a la sociedad.

Por ello, nos uniremos a las movilizaciones nacionales y a la marcha convocada por la Red por la Paz y la Justicia y el poeta Javier Sicilia para el próximo domingo 8 de mayo.

La legislación establece también, en forma inequívoca, las obligaciones de los poderes ejecutivos federal y estatales, así como de los municipios, en materia de preservación y restauración de la paz y la seguridad públicas.

El Artículo 89 Constitucional, en su fracción VI, es meridianamente claro en cuanto a las facultades y responsabilidades del Ejecutivo Federal como garante de la seguridad, la paz y la vigencia del estado de derecho. La situación catastrófica en que se encuentra México es consecuencia de una larga cadena de omisiones e irresponsabilidades de funcionarios de los tres niveles de gobierno que han faltado a sus obligaciones legales en materia de seguridad pública y mantenimiento de la legalidad y que se resume en una palabra: impunidad.

Consideramos que, para enfrentar la barbarie que se cierne sobre el país, debemos empezar por exigir y promover procesos judiciales contra esos malos servidores públicos, en las instancias nacionales e internacionales correspondientes.

Con ese propósito, invitamos a quienes desde hace meses, y desde diversas posturas ideológicas y políticas, se han venido expresando con las consignas No Más Sangre y Basta de Sangre, a reunirse el domingo 8 de mayo, a partir de las 11 de la mañana, en la Explanada del Palacio de Bellas Artes, en donde habrá producción colectiva de mantas, pancartas y consignas y otras actividades culturales, para posteriormente incorporarnos con plena solidaridad a la Marcha Nacional por la Paz y la Justicia.

NO MÁS SANGRE

México, D.F., 4 de mayo de 2011

Elena Poniatowska, Eduardo del Río (Rius), Jesusa Rodríguez, Rafael Barajas (El Fisgón), Antonio Helguera, José Hernández, Epigmenio Ibarra, John M. Ackerman, Pedro Miguel, Maria Fernanda Campa Uranga, Patricio.

lunes, 2 de mayo de 2011

Sobre seguridad nacional. Carlos Fazio

Sobre Seguridad Nacional
Carlos Fazio
La jornada

La esencia de la contrarreforma en materia de seguridad nacional que la semana pasada entró en la congeladora legislativa es la pretendida reglamentación y/o normalización” del régimen de excepción y el estado de inseguridad radical instaurado el 1º de diciembre de 2006. Desde entonces, la “democracia” en pie de guerra de Felipe Calderón ha ido desembocando en un creciente proceso de militarización, paramilitarización y mercenarización de la vida nacional. El riesgo latente, ahora, es que del Estado autoritario conservador construido durante los gobiernos del Partido Acción Nacional se pase a un régimen cívico-militar “legalizado”, subordinado a la seguridad nacional de Estados Unidos.

La iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo al Legislativo en abril de 2009 encarnaba una peligrosa militarización de la sociedad, con la consiguiente politización de las fuerzas armadas con base en el secreto y el mantenimiento del fuero de guerra. A partir de una rocambolesca “teoría de los grises” sobre guerra y paz, dicha iniciativa, profundizada ahora por aliados priístas, busca difuminar las fronteras y los límites entre seguridad pública y seguridad interior, lo que de facto implica entregar al Ejército y la Marina las funciones de Ministerio Público, con el riesgo de un deslizamiento hacia un Estado pretoriano.

A su vez, se busca otorgar al comandante en jefe de las fuerzas armadas un uso discrecional del estamento castrense con fines represivos, sin contrapesos ni controles institucionales (del Congreso, el Ifai, la CNDH, etcétera), lo que de aceptarse significaría el rompimiento del equilibrio entre el poder civil y el poder militar. Con eje en un pretendido “proyecto nacional” encarnado por el Ejecutivo, que lleva a una virtual personificación del Estado en el mandatario de turno, a quien se adjudicaría la preservación de la condición de la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano (ya no de la nación), se abre las puertas a un régimen dictatorial.

Otra vertiente de la militarización y centralización represiva en el Ejecutivo y el Consejo Nacional de Seguridad, con base en una declaración de afectación como eufemismo de estado de excepción, es la que busca dotar a los integrantes de las fuerzas armadas de la atribución de solicitar a jueces civiles la autorización de espiar, grabar, registrar e intervenir comunicaciones privadas a cualquier persona o grupo considerados en cualquiera de los 21 supuestos constitutivos de “obstáculos” a la seguridad nacional que consigna el artículo quinto. En la lista de causas o factores que afectan la seguridad nacional se encuentran delitos ya tipificados en el Código Penal Federal (traición a la patria, espionaje, sedición, motín, rebelión, terrorismo, sabotaje, conspiración) y se les agregan otros que exceden el listado y que podrán ser interpretados de forma abusiva dada su formulación ambigua o equívoca.

De aprobarse ese remedo de la Ley Patriótica estadunidense se profundizaría la criminalización de la protesta. En virtud de la interpretación discrecional del Ejecutivo y miembros del consejo, movimientos o conflictos de carácter político, electoral o de índole social podrían constituir un “desafío” o una “amenaza” a la seguridad nacional. Eso abriría la puerta a un mayor autoritarismo, con la consiguiente afectación de las libertades públicas, civiles y los derechos humanos.

La Ley de Seguridad Nacional tiene como fundamento una doctrina y una ideología. La doctrina de seguridad nacional de cuño estadunidense es una doctrina militar. Contiene una rigidez completamente militar: es una ciencia de la guerra. Fue concebida en el marco de la “guerra de espectro total” contra el comunismo y el terrorismo. Su esencia es contrarrevolucionaria, antisubversiva. Entre los elementos de esa doctrina figuran los “objetivos nacionales”. Ergo, el interés nacional o proyecto nacional son la finalidad de la guerra y la finalidad de la política, con la absorción de la política por la guerra. En esa perspectiva, no hay razón para que la nación se comporte de manera diferente de las fuerzas armadas. También desaparecen las fronteras entre la guerra y la diplomacia, entre política exterior y política interior, entre la violencia reservada a las fuerzas armadas y la acción no violenta del Estado. Borra la distinción entre violencia preventiva y violencia represiva. La seguridad no conoce barreras: es constitucional o anticonstitucional. Si la Constitución molesta, se cambia.

Cabe recordar que en la guerra sólo cuentan los golpes dados al enemigo (devenido en “enemigo interno”). Y poco importan los medios empleados, sean represivos, militares o sicológicos. Su valor o su oportunidad es cuestión de estrategia. La necesidad de la victoria salta o suprime restricciones o límites legales y constitucionales. Según esa doctrina, el Estado encarna la voluntad de la nación, con lo cual desaparece el equilibrio de poderes. Toda oposición supone anarquía, subversión. La doctrina de la seguridad nacional tiene amigos y enemigos. Y dado que es un Estado en tiempo de guerra (o de “paz relativa”, diría Alfonso Navarrete Prida), significa que no es sólo una “democracia” que hace la guerra, sino una “democracia” concebida en función de la guerra, sea ésta real, virtual o potencial. Así, la finalidad primordial de la nueva institucionalidad consiste en colocar la soberanía popular en manos de los militares.

Esa peligrosa fascinación por lo absoluto en clave castrense subyace en la iniciativa de Calderón. Sólo que el culto por la (in)seguridad calderonista fue construido para favorecer los privilegios y justificar el statu quo. El interés nacional sirve para negar o esconder los intereses de clase. Es la envoltura ideológica para ocultar un sistema de dominación y explotación vía las fuerzas armadas. Importada de Estados Unidos e impuesta por el Pentágono, la seguridad nacional de Felipe Calderón busca mantener sin alteraciones el funcionamiento de la economía de mercado y las instituciones de gobierno dadas… haiga sido como haiga sido.